Charlie Aguilar

Punto de Vista

Por Charlie Aguilar
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Galantear a las muchachas

Para la década del 1950, recuerdo cuando los jóvenes de Hatillo y Camuy llevaban una rivalidad que no les permitía visitarse con cordialidad. Hablamos de las zonas urbanas, nada que ver con sus barrios. Curiosamente el Río Camuy era y es la frontera de esos municipios. Antes, la mera presencia de un extraño en sus pueblos instaba a los locales a echar al vecino en primeras instancias advirtiendo que abandonara el lugar y de persistir los intimidadores se encargarían de hacer el trabajo de expulsión. Era lo mismo en cualquiera de los dos pueblos. Dicho sea de paso, están localizados a poco más de dos kilómetros del centro de las plazas de recreo con el beneficio que la distancia se acorta debido a que la carretera PR-119 pasa por el mismo centro de sus zonas urbanas.

Esta rivalidad entre los jóvenes era muy conocida en los pueblos vecinos, pero no entre los mayores por lo que no se sentían intimidados. Ni los de Hatillo ni los de Camuy estaban dispuestos a aceptar que le fueran a galantear a sus muchachas. Ese era el problema realmente. Después de todo las polémicas que surgían básicamente eran entre los más jóvenes y muy raro que ocurriera con otras personas adultas que ya habían pasado la etapa de su juventud temprana. 

Para los de Hatillo el problema era más grave ya que por no tener escuela superior tenían dos alternativas, Camuy o Arecibo. La Villa del Capitán Correa era mucho más distante y los pasajes más caros. De manera que se matriculaban en Camuy, a pesar de la situación. Para el estudiante adolescente no era gran problema pues las polémicas surgían entre los jóvenes mayorcitos. Claro, el temor no estaba ajeno y los primeros días de clases asistían medios asustados. Esto solo se trataba de varones pues las jovencitas no tenían problema alguno.    

Cuando fui como visitante a Camuy era en otra etapa desarrollada por la amistad que tenía con grandes amigos y claramente no tenía relación con los motivos entre los más jóvenes. Personalmente estaba unido por relaciones de familiaridad con una persona de Camuy que a su vez contaba con un excelente grupo compuesto por familias muy queridas en este pueblo lo que nos permitía compartir igual en un pueblo o el otro. Hubo de estos amigos que bromeaban y me decían “estás aquí porque andas con fulano”. Y claro, nos disfrutábamos el comentario mientras todo transcurría tranquilamente. 

Pero el tiempo fue cambiando y como siempre sucede los intereses y las situaciones permitieron que todo quedara atrás como una época que en su recuerdo se fue transformando en bromas entre amigos de un tiempo nostálgico pero que a pesar de la incomodidad de los hechos pasados al encontrarse algunos con otros abundaban las bromas.

Las cercanías eran tal que hoy, como antes, cuando los vecinos de estos pueblos llamaban las gallinas, estas cruzan de un pueblo al otro debido a la corta distancia.    

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