Mayra Montero

Antes que llegue el lunes

Por Mayra Montero
💬 0

Gallos y fosos de leones

Se sabe que la Asamblea Legislativa ha entrado en una fase banal, de puro aguaje, que puede durar varios años. A medida que todas las decisiones importantes de administración pública sigan tomándose, o bien en el Congreso, a través de la Junta de Control Fiscal, o bien en el tribunal de quiebras que preside la jueza Laura Taylor Swain, la intrascendencia dentro del Capitolio se hará más evidente.

Para todos los efectos, están maniatados. Y eso es muy bueno. En realidad, siguen ahí porque cobran un sueldazo que no se ganarían en ningún otro lugar. Si de verdad estuvieran dispuestos a batirse por su dignidad como legisladores, y a denunciar que los anulan y que los ignoran, hace rato hubieran renunciado en masa. Y eso habría tenido un efecto estremecedor en la opinión pública local, y una gran repercusión internacional. Pero no esperemos que hagan nada así, son incapaces del menor sacrificio y están muy apegados a sus privilegios. De hecho, ahora mismo hay cinco candidatos peleándose por el escaño del representante Ramón Luis Rodríguez, un individuo al que casi tienen que sacar con fórceps de su honorable silla.

Mirando precisamente el talante de esas candidaturas, a uno le alegra saber que quien gane finalmente el escaño, no va a poder tomar grandes iniciativas que tengan que ver con el despilfarro de fondos públicos.

Sin embargo, la otra cara de la moneda no es muy alentadora.

Empeñados en demostrar que a pesar de todo su trabajo tiene relevancia, la mayoría de los legisladores anda sumida en un frenesí de proponer que se investiguen cosas, o de presentar medidas en general bastante absurdas. Hace poco se radicó un proyecto para ordenar por ley que se incluyan las peleas de gallo en las campañas turísticas de Puerto Rico.

Vamos al revés, como siempre. En momentos en que numerosos países producen legislación reconociendo los derechos de los animales, aquí se propone que la Compañía de Turismo divulgue imágenes y loas de las peleas, con chorros de sangre y ojos saltando por los aires.

He visto infinidad de campañas turísticas de México, República Dominicana o Colombia, países con reconocida tradición gallística, y en ninguna se les ocurre incluir una imagen de dos animales haciéndose trizas. Saben lo que se juegan y prefieren resaltar sus bellezas naturales.

No me imagino al turismo de cierto nivel, procedente de Estados Unidos o de Europa —los que compran paquetes de bajo costo van a República Dominicana o a Cuba—, corriendo en masa a las galleras. Es raro que nadie vaya de vacaciones a ningún lugar para amargarse el día viendo las tripas de dos aves que no entienden ni por qué las echan a pelear. A menos que el brillante autor de la medida, Urayoán Hernández Alvarado, haya calculado que, como en casi todos los países de Europa y en cincuenta estados americanos están prohibidas las peleas de gallo, va a venir aquí la crema y nata de los “reprimidos”, que llegarán con sus animalitos para echarlos contra los locales, y así nos dejarán millones. Prepárense los aduaneros en el aeropuerto para recibir galleros con sus gallos.

En la Exposición de Motivos del proyecto de Hernández Alvarado, mal escrita y plagada de embustes, se dice que “en tiempos de Moisés, las peleas de gallo eran un pasatiempo preferido”. Cómo no. Y a Daniel lo tiraron al foso de los leones. Era la costumbre. También podríamos construir un foso, ¿sabe el legislador cuántos empleos se generarían con el espectáculo?

Asegura asimismo el inteligente documento que en muchas ciudades de España, como Madrid, Barcelona y Bilbao, “el deporte de las peleas de gallos es muy popular”. Pero, ¿cómo que popular, si están prohibidas? En 2016 se produjeron, tanto en Bilbao como en Valencia, decenas de detenciones por maltrato animal, porque la policía detectó algunas peleas clandestinas. El 2017 se ocultaron mejor, o se dieron cuenta de que la cosa no es tan fácil, porque hubo menos arrestos. En cuanto a Oviedo, la realidad es que desde 1982 se impusieron restricciones, y se dice que las peleas de gallo han desaparecido desde principios de 2000.

El Proyecto de la Cámara 1432 es una locura, y una vergüenza. Por ejemplo, asegura que “países como Bélgica, España, Islas Canarias y Filipinas… tienen tradición de celebrar peleas de gallos”.

Alguien debe informarle al legislador que apenas el pasado noviembre, en ese “país” que él dice, Islas Canarias, el Gobierno avisó de que iba a prohibir las peleas de gallos. Los dueños de galleras se opusieron, explicando que los animales no sufren daño porque suelen utilizar espuelas plásticas que no conllevan la muerte del ave. Pero aun así, las autoridades se reafirmaron en la prohibición, expresando que las peleas, por ser una actividad cruenta “no cumplen con la normativa de la Unión Europea en materia de protección animal”.

Bélgica las tiene prohibidas. Que se celebren algunas clandestinamente, es otra cosa. Si sorprenden a los organizadores, no solo los detienen a ellos, sino que multan a los que están viendo el espectáculo.

En un mundo que evoluciona en su perspectiva de la vida y de los seres vivos, promover a Puerto Rico como la “meca” de las peleas de gallos es enajenar y desagradar a miles de potenciales turistas.

Pero en la Legislatura, repito, andan perdidos, sin oficio certero. Se aferran hasta de un clavo ardiente.

Por lo tanto, borren la idea del foso de leones. No he dicho nada.

Otras columnas de Mayra Montero

domingo, 16 de septiembre de 2018

Yauco huele a café

La escritora Mayra Montero expone que el caso de Abel Nazario es la punta de un gran témpano a la deriva

domingo, 9 de septiembre de 2018

La UPR y el pie en el vacío

La escritora Mayra Montero argumenta sobre la encrucijada de la UPR ante el riesgo de perder la acreditación de la Middle States Commission on Higher Education

domingo, 26 de agosto de 2018

Insumisión y sacudida

La escritora Mayra Montero señala que la expectativa de los líderes legislativos es errada pues el gobierno federal no eliminará la Junta para devolverles la potestad de gobernarse a solas

domingo, 19 de agosto de 2018

Avioncitos con los “flyers”

La escritora Mayra Montero comenta sobre la iniciativa de líderes populares al repartir una polémica hoja suelta sobre Puerto Rico a congresistas en Washington

💬Ver 0 comentarios