Gustavo Vélez

Tribuna Invitada

Por Gustavo Vélez
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Ganadores y perdedores del comercio electrónico

Gustavo Vélez

El surgimiento con fuerza del internet a mediados de le década del 1990, cambió el mundo como lo conocíamos hasta ese momento. Los impactos sociales, económicos y tecnológicos aún están por definirse.

En el plano económico, la revolución digital -como algunos teóricos la han llamado-, ha cambiado las reglas de hacer negocios, ha cambiado industrias y ha alterado las coordenadas del comercio internacional. El flujo de información y de capitales ha incrementado exponencialmente, creando enormes presiones en todas las economías, incluyendo la de Puerto Rico.

El internet ha creado un nuevo espacio para hacer negocios de otra manera, en la cual las ventajas competitivas no dependen de los factores de los modelos tradicionales. El surgimiento de grandes empresas orientadas al comercio digital han comenzado a desplazar las empresas tradicionales, que fueron las precursoras del comercio tradicional a finales del siglo 19.

En la última década, las principales empresas multinacionales de comercio al detal han perdido entre un 50% hasta un 95% de su valor de capitalización bursátil. Algunas de estas cadenas, con fuerte presencia en la isla, y símbolos de la época de bonanza comercial de Estados Unidos y Puerto Rico, están experimentando enormes desafíos para mantenerse operando.

Debido a este cambio de paradigma, estudios advierten que para el 2022, una tercera parte de los centros comerciales cesará operaciones en Estados Unidos. Una situación como esta ya se está manifestando en el mercado local, que se complica aún más por los problemas económicos y la pérdida de población.

En el caso de la economía local, este fenómeno está tomando mucha fuerza, y las acentuará en el corto plazo. Las noticias recientes de que importantes multinacionales estadounidenses están reduciendo su presencia en el mercado local responde al avance con fuerza del comercio electrónico y los retos anteriormente mencionados.

El aumento del impuesto al consumo de 7% a 11.5% en 2015 ha creado un incentivo adicional para que más consumidores locales decidan hacer compras de manera digital. La penetración del internet y el aprendizaje acelerado de las personas a comprar de manera digital está impactando a las empresas tradicionales.

El consumidor ha aprendido a consumir y ahorrar, comprando de forma digital desde artículos para el hogar, ropa, comida y productos electrónicos. En la medida en que aumente esta tendencia, mayores serán los efectos negativos sobre las empresas nacionales y los comercios tradicionales del patio.

Entre el 2010 y el 2017 en Estados Unidos, las ventas electrónicas han aumentado de $3.8 trillones a $5.1 trillones, representando el 9.1% de todas las ventas al detal.

En síntesis, las megatiendas y las empresas locales se enfrentan al mayor reto que posiblemente hayan enfrentado en tiempos modernos. La “revolución del comercio digital” es irreversible, y como en toda revolución habrá ganadores y perdedores.

El auge del comercio electrónico abre grandes oportunidades para las empresas locales que llevan décadas luchando en condiciones de desventaja, con las megatiendas.

En la “guerra” entre las empresas multinacionales y los locales, los segundos ahora tienen un nuevo aliado que puede nivelar las condiciones competitivas. El comercio digital provee una nueva plataforma a las empresas locales para poder vender no solo al mercado local sino al mercado global.

Ya hay varias empresas locales que están haciendo negocios de forma exitosa localmente y en el mercado internacional. El éxito dentro de este nuevo mercado no depende exclusivamente, de los factores competitivos de escala o de localización, sino de la tecnología adoptada.

Paralelo a la posibilidad de que las empresas locales adopten la ruta del comercio electrónica, es imperativo que aprovechen la reducción en la presencia de empresas multinacionales para que puedan ocupar ese espacio.

Algunas localizaciones han perdido valor, por pérdida de población o actividad económica, pero hay una oportunidad para que las empresas locales puedan aumentar su liderazgo dentro de este proceso.

En el sector de alimentos, un análisis de Inteligencia Económica evidencia que las empresas locales aún dominan el 65% del mercado, aún con la presencia de empresas multinacionales en la isla.

En resumen, el empresariado local debe entender los cambios en el entorno económico, y particularmente los cambios tecnológicos, para adaptar sus modelos de negocios a esa nueva realidad. La coyuntura es ideal para que las empresas locales capitalicen de las oportunidades que ofrece el comercio electrónico.

Ganar o perder, dependerá de las acciones concretas que se tomen.

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