Benjamín Morales

El Catalejo

Por Benjamín Morales
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Ganó Trump, breguemos con eso

El tiempo de los lamentos tiene que acabar y el estado de “shock” debe ser superado. Breguemos con eso, pues Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos, nos guste o no, y toca lidiar con esa realidad por los próximos cuatro años.

Lo importante ahora no son los lamentos o las pataletas, lo crucial está en entender por qué ganó, descifrar el impacto de su victoria en la sociedad estadounidense y en el mundo, y analizar de una forma objetiva lo que será su agenda política, sobre todo en los primeros 100 días de gestión, los cuales marcarán en definitiva el ritmo de su administración.

¿Por qué ganó Donald Trump?

La primera razón es que su matemática fue correcta. Desde un principio pensó que los blancos descontentos que viven en la ruralía estadounidense saldrían a apoyarlo en masa si los convencía con un discurso que apelara a sus fobias, corajes, odios, estereotipos, fanatismos, discriminaciones, frustraciones, creencias y descontentos.

Su apuesta fue a que si se convertía en el campeón de ese sector de la población lograría el apoyo suficiente para alzarse con los votos del colegio electoral, aunque perdiera en el apoyo popular. Y lo consiguió. Su campaña dio una lección de que esa gente blanca que vive lejos de las grandes ciudades y que fue dejada a un lado por décadas, era en realidad una mayoría silente que pacientemente esperaba por su oportunidad para alzarse con la victoria.

Así, con un mensaje lleno de pura emoción y polarización, Trump logró sacar al llamado “white trash” de su casa y consiguió convertirse en el centro de atención de la campaña, lo cual, al final, le dio el triunfo.

La segunda razón de mayor peso para este giro electoral fue la propia Hillary Clinton. Más allá del famoso tema de los correos, su error fatal fue ponerse al otro lado del polo, de modo que no consiguió morder un pedazo del pastel de ese mercado electoral que Trump hizo suyo. Se olvidó completamente del campesinado blanco estadounidense y dejó el terreno libre a su contrincante. Cayó en la trampa de la polarización, ahí donde Trump le llevaba ventaja, por eso perdió.

¿Cuál es el impacto del triunfo de Trump?

Ya el golpe de la ola se siente, pues ha generado histeria en sus opositores y prepotencia en sus seguidores. Quienes ven en él a una especie de demonio anaranjado están aterrorizados y sienten que su integridad personal está en riesgo ante el embate de sus fieles. Y ese miedo no es infundado, pues los grupos racistas y xenófobos ya se sienten autorizados para tomar cartas en el asunto y comenzar a hostigar a latinos, negros y musulmanes. Es ahí, en el día a día, en las calles, en lo cotidiano, donde estriba el mayor peligro del triunfo de Trump, pues su discurso es una invitación a la agresión por parte de aquellos que se sienten cobijados por su manto.

La victoria del magnate de los negocios ha sacado a flote, por lo tanto, la peor cara de Estados Unidos, un rostro que ha sorprendido a mucha gente, pero que ha estado ahí siempre, pues ni la guerra civil ni la lucha por los derechos humanos lograron desaparecer del todo al radicalismo racista y a la xenofobia institucional.

Estados Unidos ya no puede ocultar más que le ha sido imposible erradicar la polarización social que ha marcado al país prácticamente desde su fundación. Por esa razón, el primer presidente negro de la historia, Barack Obama, pasará el batón a un mandatario blanco que se ha vendido como racista y xenófobo. Así de polarizadas andan las cosas.

Otro efecto inmediato del triunfo de Trump es que la poca influencia moral que tenía Estados Unidos a nivel global se desvaneció. ¿Cómo es posible que se haya elegido a un candidato que representa todos los valores opuestos a una democracia progresista y participativa? ¿Cómo un personaje que parece un talibán con traje y corbata llega a dirigir a los paladines de la justicia global? ¿Puede Estados Unidos dar lecciones a otras sociedades de tolerancia con alguien que amenaza a los inmigrantes y las minorías como su presidente? ¿Cómo es que un candidato que perdió en el voto popular es el presidente electo del país, qué clase de democracia es esa?

A ello se suma que las políticas internas impulsadas por Trump acabarán por devolver el país a la prehistoria en términos de derechos humanos, pues importantes avances de las minorías, la comunidad gay, los defensores del aborto, entre otros temas sensitivos, quedan en suspenso.

La victoria de Trump, sin embargo, podría traer algunos efectos positivos en la arena internacional. El acercamiento con Rusia es uno de ellos, aunque suene increíble. Países hoy hostiles con Estados Unidos, como Venezuela, Cuba o Irán, podrían beneficiarse de ese acercamiento del nuevo presidente con su homólogo ruso Vladimir Putin.

¿Cuál será la agenda de Donald Trump?

Soy de los que cree que no hará ni la mitad de las locuras que dijo. Veremos desde el mismo primer día de presidencia si es verdad que el gas pela. Él prometió que en esos 100 días iniciales hará una serie de reformas y tomará medidas concretas para cambiar las cosas en Washington. ¿Cumplirá? Lo veo difícil, porque su agenda es muy ambiciosa.

Él mismo dijo en un discurso que en el primer día de mandato propondrá una enmienda constitucional para limitar los mandatos en el Congreso, detendrá la contratación de empleados federales en áreas no prioritarias, firmará una disposición para que se eliminen dos regulaciones por cada nueva regulación federal aprobada, ordenará estrictos controles a los cabilderos, buscará renegociar o salirse del Acuerdo de Libre Comercio, se saldrá de la Alianza Transpacífica, la emprenderá contra China, recurrirá a medidas proteccionistas para los trabajadores estadounidenses, autorizará obras de infraestructura detenidas por Obama, eliminará la subvención a programas de la ONU sobre el cambio climático, revertirá las órdenes ejecutivas de Obama que considere inconstitucionales, nombrará un juez en el Tribunal Supremo, retirará la financiación federal a las ciudades santuario para indocumentados, sacará del país a dos millones de inmigrantes ilegales y combatirá la entrada de refugiados desde países que generen terrorismo.

¿Le parece mucho? Pues eso hará, dice él, en el primer día en la Casa Blanca. ¿Será eso posible? No lo creo y es a partir de ahí que veremos hasta dónde este bufón hecho presidente está dispuesto a llegar, pues muchas de esas iniciativas serán presentadas, pero la mayoría morirá a manos de su propio Congreso. Lo penoso, sin embargo, es que en el proceso, el país se polarizará más y el daño que causará será irreparable. Estados Unidos será, por lo tanto, muy distinto después de la era de Trump, la cual borrará del recuerdo los años de Obama, pero por las razones incorrectas, lo cual da pena, mucha pena.

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