Enrique Toledo Hernández

Punto Fijo

Por Enrique Toledo Hernández
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Geopolítica mundial en 2015

Gran parte de los pueblos que componen la Humanidad se organiza a través de un conjunto jerárquico (aunque diverso) de instituciones, organizaciones, conocimientos, procesos, prácticas y creencias.

Esa red jerarquizada de organizaciones – conocimientos - creencias se vincula operacionalmente bajo la pauta del círculo de acumulación de capital o el proceso indetenible del capitalismo: inversión – producción - ganancias. Esta red jerarquizada que permite dicho proceso (y viceversa) va asignado roles y funciones a los pueblos del mundo y a los grupos sociales que los integran.

De ahí tenemos a los países: desarrollados (industrializados o “terciarizados”), en vías de ser desarrollados (exportadores de materias primas) y emergentes (industrializados no occidentales). Pero ahí también tenemos a los grupos empobrecidos y, si nos fijamos en detalle, nos damos cuenta que la mayoría son los “negros”, indígenas, mujeres, no cristianos, residente en el sur del mundo o aquéllos que no conciben la Naturaleza como “recurso natural”.

En general, la mayoría de los empobrecidos mundiales son lo contrario a ser hombre – blanco – cristiano – capitalista – europeo o estadounidense. En este sentido, esta red también es jerarquizante de pueblos, poblaciones y personas, según el estándar de Humanidad que define los países occidentales (u occidentalizados).

Tal red nació cuando Europa conquistó lo que llamó “las Américas” y despojó a los indígenas de sus conocimientos e historia (que replicará en otras parte del mundo), asignándolos a trabajar para el enriquecimiento europeo. Empero, las primeras sociedades que se organizaron completamente bajo la lógica de acumulación de capital no fueron europeas, sino en el Caribe mediante las sociedades (esclavistas) de plantación. El “recurso humano” se originaba en África, el “recurso natural” era la tierra caribeña y el capital (dinero y maquinaria) provenía de Europa para producir una mercancía (para los europeos): el azúcar. Trabajo, raza, cultura y género se vincularon y esencializaron, naciendo el racismo – machismo - clasismo eurocéntrico.

Pensar que el racismo es un asunto solamente de color de piel es no comprender la dimensión histórica y filosófica de la inferiorización del otro (no occidental). Asimismo, invisibilizar el vínculo de la modernidad - libertad - ciencia y el racismo - sometimiento - inferiorización del no occidental es una construcción ideológica eurocéntrica.

Actualmente, el sistema (mundo) se encuentra en un proceso acelerado de alta conflictividad y entropía. Está aconteciendo una pugna mundial por quiénes administran el sistema (mundo) pero en medio de una crisis económica y otra planetaria, medioambiental.

Sobre la pugna mundial por quiénes administran el sistema-mundo, países no occidentales, que ya entienden la lógica de control occidental, compiten ahora por control de los “recursos” naturales y humanos planetarios, el conocimiento (quién clasifica a quién, para qué y por qué), las instituciones de gobernanza mundial, el sistema financiero y de comunicaciones y la fuerza militar.

Desde hace 500 años son las naciones occidentales quienes han administrado ese sistema (mundo), que crearon vía el colonialismo y la modernidad - colonialidad. Pero nuevas instituciones internacionales, agencias de noticias, bancos, universidades, empresas transnacionales y tecnología militar rentan las occidentales.

Las sanciones que tiene Occidente con Rusia poco tienen que ver con Ucrania y la vida de sus poblaciones orientales, sino por competencia geopolítica y estratégica. Asimismo, las acciones que se tomarán, a raíz de los sucesos de Charlie Hebdo, poco tendrán que ver con “libertad de expresión”, sino para mantener los privilegios occidentales dentro de la matriz colonial de poder, tipificando las amenazas internas y externo no occidentales de Occidente.

Esto acaece en medio de la crisis económica que afronta Occidente, especialmente en Europa. El capital industrial ya no acumula lo suficiente y es el financiero su sustituto, alimentado por la deuda. Para sostener ese “nuevo” proceso de acumulación, el viejo sistema de regulación (basado en el “estado de bienestar”) se desmantela, empobreciendo a sus ciudadanos y enriqueciendo a unos pocos.

Pero los crisis de verdad, y de la que el sistema (mundo) es incapaz de dar respuesta, es la medioambiental. El estilo de vida de los occidentales, anhelado por muchos no occidentales, requiere de 4 planetas Tierra para que hayan los “recursos naturales” suficientes para todos.

La competencia se arrecia, la conflictividad y entropía se profundiza y los (viejos) privilegios peligran.

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