Antonio Quiñones Calderón

Punto de vista

Por Antonio Quiñones Calderón
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Gigi, el nuevo objeto de protesta

Como dice el refrán, a los ociosos el diablo les da trabajo. Y ahí están, en su estridente taller, los usualmente desocupados líderes de los partidos de oposición –nuevamente hermanados–, lanzando toda su artillería pesada (bueno, no tanto) contra la decisión de la tenista puertorriqueña Gigi Fernández, ganadora de dos medallas de oro olímpicas, de trasladar su voto de los Estados Unidos continentales al territorio estadounidense de Puerto Rico donde se propone fijar su domicilio. 

Retornan los líderes opositores a sus viejas tácticas para la creación de un ambiente de fraude y de trampas electorales. Es una estrategia de ambos –de los silentes líderes populares carentes de propuestas coherentes para enfrentar los problemas reales del territorio, y de los apáticos líderes independentistas, activados sólo en años bisiestos para repartirse las dos usuales tribunas de arengas desde el Capitolio–, es una estrategia, decía, de doble filo. De un lado, acaparan los titulares del momento, saliendo de sus conventos de monjes silenciosos y, del otro, intentando provocar militancia en sus colectividades, de vacaciones desde las elecciones pasadas y desprovistas de un discurso serio que logre el reclutamiento de adeptos.

Han tornado a Gigi Fernández en su nuevo objeto de protesta. Saben que, de aquí a las elecciones generales de 2020, ella tendrá espacio –además de tener ya– su voluntad para ejercer legalmente el derecho al voto, llamando la atención, además, de cómo su voto se disminuye solamente con su cambio de residencia de un estado de la Unión federal, en el que su franquicia electoral es completa, al territorio de Puerto Rico, huérfano de esa franquicia total, consecuencia de la inferioridad política de la ley Jones, alias estado libre asociado desde 1952. La decisión de Gigi Fernández es no solo simbólica, sino también un ejercicio para advertir y alentar a los ciudadanos estadounidenses residentes aquí de la dura batalla que resta, y que hay que dar en todos los frentes, en el camino hacia la igualdad política.

Gigi Fernández –puertorriqueña que ha brindado a Puerto Rico mucho más que quienes no le perdonan haber representado en competiciones deportivas a Estados Unidos –nuestra nación: ¿cuándo van a acabar de entenderlo?– se integra al nuevo escenario estadista de Puerto Rico bajo la nueva dirección de la Comisión de Igualdad a cargo del exgobernador Carlos Romero Barceló, el puertorriqueño que ha dedicado su vida a la igualdad política para todos los puertorriqueños, ciudadanos estadounidenses. Ya saben por dónde vienen los tiros de la oposición.


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