Ramon L. Nieves

Tribuna Invitada

Por Ramon L. Nieves
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Gladiador de la justicia

La gente pobre de Puerto Rico ha perdido a uno de sus más grandes defensores. El licenciado Charles Hey Mestre, ex director ejecutivo de Servicios Legales de Puerto Rico, trascendió la realidad terrenal. Charlie no era un abogado de casos: era un abogado de causas. Y su causa principal fue el acceso a la justicia.

La justicia en Puerto Rico tiene dos varas: una justicia para el pobre, y otra para aquellos que tienen recursos. Para cerrar esa brecha, hija de la desigualdad, urge fortalecer los mecanismos para que las personas y comunidades desventajadas puedan contar con representación legal adecuada.

En 2012, Charlie y el buen amigo José Enrique Colón Santana, otro gran abogado de causas, trajeron a mi atención la idea de legislar un mecanismo de apoyo financiero a las entidades que ofrecen servicios legales a los pobres. Por años, la Corporación de Servicios Legales en Washington DC ha limitado considerablemente los fondos y el tipo de casos que pueden atender estas entidades de defensa legal. La crisis fiscal del gobierno de Puerto Rico era, y sigue siendo, una amenaza constante para estos servicios de justicia social.

Junto a Charlie y otros abogados de alto compromiso social, trabajamos el proyecto que se convirtió en la Ley 165-2013. Esta Ley creó el Fondo de Acceso a la Justicia. Además, trajo al país la obligación de los abogados de abrir cuentas IOLTA, al igual que en todos los estados de EEUU, y cuyos intereses le allegarían recursos al Fondo.

Charlie luchó literalmente hasta su muerte, por lograr que el Fondo de Acceso a la Justicia haga posible que el dinero no mida la calidad de la justicia. Cuando el Fondo comenzó a operar, intervino con éxito en una demanda de clase contra bancos en EEUU, logrando acceso a casi $12 millones para la defensa de nuestra gente en ejecuciones de hipoteca, y en defensa de comunidades pobres.

Recuerdo la sonrisa y optimismo constante de Charlie. Así era él, y así son muchos de los creyentes en la noción de que los seres humanos merecemos vivir con dignidad, y con plena igualdad de derechos.

Charlie, gracias por el privilegio de tu amistad, y tu solidaridad con las causas de nuestra gente pobre. Tus años de dedicación a Servicios Legales, y tu pasión por el acceso a la justicia, aportaron a mejorar la vida de los más desventajados. Lloramos tu partida, pero celebramos tu legado de lucha.

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