José Frontera Agenjo

Punto de vista

Por José Frontera Agenjo
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Globalización en pausa

Según los expertos, hemos vivido tres etapas de la globalización. 

Cada etapa está marcada por un protagonista distinto; primero los países, luego las multinacionales y, finalmente, los individuos. 

En esta última etapa, sin fronteras aparentes en muchas regiones del mundo, acercados por la posibilidad infinita de vuelos y destinos y gracias a los accesos tecnológicos en muchas partes del mundo, la movilidad de personas, bienes y servicios parecía incuestionada y pasaba como el mayor logro del capitalismo y los mercados libres.

Ahora, a causa de un virus nanoscópico, imperceptible, pero altamente contagioso y de relativa mortalidad, todo ha entrado en pausa. Los trabajos de todos los días, vuelos, intercambios, prisas, mercados, valores financieros, todo detenido por una pandemia. Ya lo advertía Bill Gates en 2015 en un TED Talk, anticipando que solo algo de esa naturaleza podría tener ese efecto y era algo para lo cual no nos estábamos preparando.

Tanta tecnología y avance científico no ha podido frenar una pandemia que lleva ya tres meses dando la vuelta al mundo.

Esta pausa debe llevar a la reflexión personal sobre el ritmo de nuestros trabajos, la velocidad de nuestras vidas y las cosas verdaderamente importantes. Encerrados en nuestras casas, pierden valor las marcas del carro y de la ropa, el dinero acumulado que no se puede gastar y las superficialidades de la vida, ahora puesta en riesgo para todos.

Pero también debe servir para reflexionar en un modelo económico que ha creado no solo dependencias individuales sino globales, reduciendo la capacidad productiva de muchos países y regiones, comprometiendo las cadenas de suministros de medicamentos, alimentos, artículos de primera necesidad y de asistencia médica. Que ha elevado los costos de todo y que ha sujetado a las reglas del mercado incluso bienes públicos y aquellos de los que depende la supervivencia misma de los seres humanos. Ahora volvemos a pensar en nuestras farmacéuticas, pero pensemos también en la totalidad del sistema de salud y de su infraestructura de acopio y de servicios. Igualmente, con la producción y distribución de artículos de primera necesidad personal.

No se trata solamente de cerrar fronteras al flujo humano o incluso comercial. Se trata de repensar en cómo hacer del sistema uno eficiente y efectivo para los individuos y no solo para quienes controlan el capital, que, por cierto, es otra víctima de la pandemia.

Vivimos un momento histórico, que ha puesto al mundo en pausa, que debe servirnos para reflexionar desde el plano personal hasta el plano colectivo.  No podemos permitirnos perder esa oportunidad. 

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