Sila María Calderón

Punto de vista

Por Sila María Calderón
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¡Gobernadora, no lo firme!

La propuesta Reforma Electoral es una mofa al concepto de elecciones limpias que ha prevalecido siempre en Puerto Rico. El proyecto de ley de la mayoría nuevoprogresista, que se encuentra bajo su consideración, burla los principios democráticos y nuestro historial de consenso en asuntos electorales.

Le solicito, gobernadora, que no se una usted a aquellos que, de forma unilateral, buscan la manera de evadir el consenso entre partidos y la protección del voto individual que han sido los fundamentos de nuestros procesos electivos.

Los siguientes son varios ejemplos de las tácticas engañosas incluidas en dicho proyecto. En primer lugar, el partido de la mayoría legisló, con la oposición unánime de los otros dos partidos, para que el voto ausente se haga electrónicamente y sin tarjeta electoral. Se utilizarían la licencia de conducir o el pasaporte para identificarse. Cualquier puertorriqueño o puertorriqueña, que esté de viaje o residiendo en el exterior, podría votar dando su supuesta dirección fuera de Puerto Rico al momento de votar electrónicamente y copiando su licencia de conducir o pasaporte. Igualmente, los encamados también votarían electrónicamente. De más está decir que esto se presta a todo tipo de maniobras y fraudes.

Todo lo anterior sería un “ensayo” para el voto electrónico total, sin papeletas, que esta legislación impone para las elecciones del 2024. La realidad es que el voto electrónico ha resultado en desastre tanto en la reciente primaria en el estado de Iowa, como en las últimas elecciones municipales en la República Dominicana. Además, ha sido denunciado por el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, por los candidatos demócratas a la presidencia y por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, así como por la ACLU, la Unión Americana de Libertades Civiles.

En segundo lugar, la intención del votante ya no contaría en la propuesta nueva ley. Por ejemplo, si se hiciera una marca fuera del cuadrante, quizás sobre el retrato del candidato, el voto sería nulo. ¿Y qué de aquellas personas con problemas de la vista, o de edad avanzada o quizás de baja escolaridad?

Y tercero, según la propuesta ley, la elección del presidente de la Comisión Estatal de Elecciones sería llevada a cabo en una forma sospechosa que lacera la separación de poderes consagrada en nuestra Constitución. Lo propuesto, de no haber consenso entre los comisionados, es que sea la mayoría del Tribunal Supremo quien lo nombre. Esto presenta una forma de poner a dicho tribunal a ser “juez y parte” de surgir posteriormente alguna controversia de índole legal que involucrara a dicho funcionario.

Son demasiadas las razones de peso para no aprobar este proyecto de ley leonino y antidemocrático. Haría de nuestro proceso electoral algo que nunca ha sido: inestable, peligroso y desconfiable.

Fui gobernadora por cuatro años. Conozco perfectamente la delicada relación de balance de un Primer Ejecutivo con los cuerpos legislativos, aun cuando sean del mismo partido. Nunca, ni una sola vez, permití que la Legislatura prevaleciera en ningún asunto con el cual no estuviera de acuerdo o que fuera contrario a los principios de buen gobierno.

Gobernadora, haga usted lo mismo.

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