José H. Rivera Madera

Tribuna Invitada

Por José H. Rivera Madera
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Gobierno: El sur también existe

“Pero aquí abajo el hambre disponible recurre al fruto amargo de lo que otros deciden, mientras el tiempo pasa y pasan los desfiles y se hacen otras cosas que el norte no prohíbe, con su esperanza dura: El Sur También Existe” -Mario Benedetti

No se me ocurre un mejor momento para traer esta cita a la discusión viendo los últimos acontecimientos ocurridos en el pueblo de Peñuelas y el abuso cometido por el gobierno, centralizado y acuartelado  en la capital de Puerto Rico. El gobernador Rosselló, el 4 de julio, firmó una ley que engañosamente trataba de silenciar la protesta legítima de los residentes de Tallaboa Encarnación sobre la disposición de cenizas altamente tóxicas y contaminantes por la compañía productora de energía por combustión de carbón AES, situada en Guayama. 

La firma fue un espectáculo mediático reseñado por todos los medios disponibles en donde se aseguraba que el problema estaba resuelto y que ni una ceniza más sería depositada en el lugar. Tamaña sorpresa se llevaron los residentes del área al ver decenas de camiones pasar por su comunidad en semanas pasadas para depositar veneno en el vertedero custodiadas por la Policía de Puerto Rico, utilizada por sus directivos y el gobernador como guardias de seguridad privada de una compañía multimillonaria. El engaño y la mentira con la cual el gobernador de Puerto Rico trató de vender una falsa solución al problema de la disposición de cenizas por parte de la empresa AES en el vertedero de este pueblo del sur, y la utilización de hermanos puertorriqueños que trabajan en la Policía de Puerto Rico, muchos en contra de su voluntad, solamente demuestra una vez más que las comunidades pequeñas e históricamente marginadas por los gobiernos, y explotadas por los mogules corporativos, viven a merced de la conveniencia de unos cuantos que gozan del poder protegidos por los billetes.

En el 2012 un estudio de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) reveló que seis municipios del área sur figuraban entre los más contaminados con químicos tóxicos en todo Puerto Rico. Según el estudio, reseñado también por este periódico, Yauco, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Salinas y Guayama eran los pueblos más afectados y a esto le sumaban el dato de que un estudio sociodemográfico arrojó que el 85% de las familias que viven cerca de los focos de contaminación en esos municipios reportaban ingresos menores a $10,000 anuales. 

El reportaje continuaba diciendo que en el año anterior esos seis pueblos habían reportado emisiones de químicos tóxicos por 2,805,128 libras y el país entero 4,667,440. Quiere decir que estos seis municipios emitieron más del 50% de todas las emisiones de Puerto Rico y esos seis, no por casualidad, existen al otro lado del lugar donde se toman las determinaciones de continuar ahogándolos en químicos tóxicos. La fórmula para determinar la operación de este tipo de compañías se mide solo en dinero y no en peligrosidad para las familias que se puedan afectar. 

Las comunidades aventajadas y con mayor riqueza gozan del servicio de energía eléctrica que produce la exposición a químicos tóxicos de las comunidades pobres. Luego del criminal depósito de cenizas en el vertedero de Peñuelas, los portavoces del gobernador (que andaba de viaje) se empeñaban en repetir que si no se disponía de esas cenizas allí, habría un alza en el costo de la energía eléctrica y que el echar un poco de agua a esas cenizas y convertirlas en una mogolla llamada Agremax, solucionaba el problema de salud pública y contaminación. El desapego a la realidad y la insensibilidad eran más que notables cuando hablaban sobre el tema. Denotaban un alto grado de desprecio al hablar, casi como queriendo decir que el fin justificaba los medios y que la salud de los niños y ancianos que viven allí y son los más indefensos, no era ni lejanamente importante si se miden según los costos de energía. Nada es más despreciable y condenable que la actitud de estos tecnócratas metropolitanos. Nunca y en ningún momento o bajo ninguna circunstancia, ninguna vida humana es más importante que otra.

Mientras tanto, entre el aroma amoníaco, ácido sulfúrico, metanol y diclorometano, entre los vientos llenos de plomo, mercurio y níquel, al final de la jornada y la lucha solo queda el sentimiento de impotencia ante el abuso de los más poderosos. Queda el amargo sabor de la realidad que les ha tocado vivir, la tragedia de ser oprimido y abusados por quienes tienen el deber de protegerlos. Pero nadie se llame a equivocación, la determinación de la comunidad de continuar defendiéndose no merma con la frustración. Al contrario, les alimentan el espíritu y los deseos de legar a sus herederos un lugar más limpio y más justo para su convivencia comunal, de pelear de pies por poder disfrutar al igual que los más ricos de una oportunidad de vida saludable y libre de venenos en su aire. Que sepan que desde la punta de Tallaboa en Peñuelas se grita:

 “Pero aquí abajo, cerca de las raíces, es donde la memoria ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible, que todo el mundo sepa que el Sur también existe”.

¡Fuerza Peñuelas, fuerza Sur de mi Isla!

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miércoles, 19 de julio de 2017

Gobierno: El sur también existe

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