Wilda Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Wilda Rodríguez
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Hacia un “Plan Soberanía”

Hay una astucia en el denominado Plan Tenesí del sector anexionista del país que en lugar de desestimar, los soberanistas deben observar.

Proclamarse mayoría siendo evidentemente minoría —grande, pero minoría— y diseñar un plan de acción desde esa posición, es una estrategia arrojada e interesante. Por más ridículo que sea el instrumento —el Plan Tenesí—, la estrategia detrás del instrumento es buena.

La evidencia estadística sostiene que los anexionistas no son la mayoría del país.

Desde el 1967 cuando obtuvieron el 39% de los votos, han habido otros cuatro plebiscitos y en ninguno han logrado probar que alcanzan la mitad del electorado. Los únicos dos en los que alegan haberla logrado han sido desestimados por el mismo Congreso que pretenden convencer.

-El de 2012, cuando obtuvieron un dudoso 61.6% tras el retiro de medio millón de electores en el mismo medio del proceso plebiscitario. A ese plebiscito acudieron a votar 1.9 millones de electores antes del retiro masivo de electores de la segunda pregunta de la consulta sobre preferencia de status.

O sea, que de los que acudieron al plebiscito completo, solo el 44.4% habría votado por la estadidad. Si contamos el número de electores inscritos que era de 2. 5 millones, los estadistas fueron apenas un 34.7%

-El de 2017, donde les fue peor aún. Un 77% del electorado se abstuvo de ir a votar. Con un 23% de participación la estadidad alega haber obtenido 97% por ciento del voto. Lo cierto es que de 2.2 millones de electores inscritos apenas tendría el 22% a su favor y eso sin contar con las erratas que ahora afloran.

Con esa evidencia podemos sostener que la estadidad no tiene ni nunca ha contado con la mayoría del electorado. Es una minoría grande, pero minoría.

Más de la mitad del país no es anexionista. No reclamo que la mayoría sea soberanista. Seamos honestos. Quedan por contar los colonialistas.

Lo que sí reclamo es que el país se polariza y que de minoría grande a minoría grande los estadistas y los soberanistas compiten. Los anexionistas lo saben. Se dispararon a los pies en el plebiscito del 11 de junio para que no se notara esta competencia.

Desde ahí se plantea la necesidad de un Plan Soberanía que enfrente el Plan Tenesí.

Si tomamos en cuenta que el Congreso prácticamente derogó la Constitución de Puerto Rico con PROMESA, a los soberanistas se les abre una puerta para un plan de descolonización y soberanía desde la sociedad civil paralelo al gobierno anexionista y su Plan Tenesí.

Recordemos que la Constitución de Puerto Rico solo tenía dos propósitos (aparte de la Carta de Derechos): 1) proveer para la autonomía fiscal de la colonia; y 2) proveer para garantizar un sistema electoral bipartita colonial.

Si la Constitución ha quedado en nada para lo primero, podemos declararla también nula para lo segundo.

Ante eso, corresponde a la sociedad civil ingeniárselas para establecer un mecanismo paralelo de poder político.

Tienen dos años para hacerlo, antes que entre la piquiña nacional de las próximas elecciones.

Tiene que ser un plan concreto que nos lleve a un congreso soberanista y a una Asamblea Constitucional de Status.

El Junte Soberanista está trabajando sobre ese plan y confío en que pronto publicará sus detalles.

No todos los soberanistas —independentistas y libreasociacionistas— lo seguirán. Un buen número sí. Después de todo el Junte Soberanista es la única alianza que agrupa seis organismos políticos y personalidades públicas de las más vocales en la lucha por la descolonización.

Los mecanismos paralelos de poder político son la orden del día en muchos países donde la democracia representativa ha fallado. Nosotros no tenemos por qué ser la excepción.

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