Juan R. Fernández

Punto de vista

Por Juan R. Fernández
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Hasta siempre, señor alcalde

Luego de un largo período sin dialogar con él me encontraba en la oficina honorable Marcelo Trujillo Panisse para informarle sobre el interés que su otrora adversario en las canchas de baloncesto, licenciado Raúl A. Feliciano, tenía por presentar en Humacao su libro sobre “Los Efectos Secundarios de la Fama” y para solicitar su autorización de hacerlo en la Sala de Actividades Culturales del municipio.  

El anticipado asentimiento fue contextualizado por puntuales preguntas que evidenciaban profundo interés personal: “¿Tinajón se quedó a residir en Puerto Rico? ¿cómo está? ¿y la nena?” Conociendo que el alcalde no acostumbraba ofrecer extensos mensajes, me sorprendió al indicarme que en esta ocasión él tendría a su cargo la presentación del libro, “aunque quizás hable más sobre el autor que sobre el texto”. 

Amplió sus palabras elogiando a Feliciano, su sin igual contribución al baloncesto boricua, así como para con sus compañeros y también sus adversarios. “Para enfrentarte a él tenías que prepararte para dar el máximo y así cada juego era un reto, con cada quien dando todo lo que podía. Tinajón provocaba con su ejemplo y su ejecución, tanto a sus compañeros como a los adversarios a dar lo mejor de sí, a superarse.  Nunca olvidaré que fue contra él que logré mi mayor anotación en un juego en el baloncesto superior y desde entonces tuve como lección lo importante que son esas personas que pueden provocar tal comportamiento en los demás. Siempre le he agradecido ese ejemplo y por eso me honraré en presentar su libro,” terminó comentando.

Así ocurrió en una inolvidable actividad ante una sala repleta de público y que estuvo matizada por profundas emociones, comenzando por el efusivo abrazo de los dos antiguos combatientes de las canchas el cual culminó con los ojos de ambos humedecidos y la ovación de los presentes. 

Lo sucedido trascendió. Sus ejecutorias como servidor público de excelencia y ciudadano ejemplar sirvieron de modelo para obtener lo mejor tanto de sus compañeros de trabajo como de la ciudadanía en general lo cual quedó demostrado con el decidido apoyo que repetidamente le fuera otorgado manteniéndolo en su posición hasta su fallecimiento.

Hasta siempre, Señor Alcalde.

Hasta siempre, apreciado amigo Marcelo Trujillo Panisse.  

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