Alonso Zapata

Punto de Vista

Por Alonso Zapata
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Homenaje a Manuel Moraza Choisne

Estoy muy conmovido con la triste noticia de la ausencia física de mi entrañable amigo Manuel Moraza Choisne.

¡Voy a extrañar esa risa de desbordada alegría, su bondad, generosidad y sabiduría, entre muchas otras de sus virtudes!

El licenciado Manuel Moraza Choisne fue un hombre culto, lector insaciable de buena literatura, fantástico orador y con muchas otras habilidades, además del ajedrez. 

En la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras hizo un Bachillerato en Ciencias Sociales y luego se graduó en Leyes en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica en Ponce. Hizo una Maestría en Derecho de la prestigiosa Universidad de Harvard en 1989. ¡Y curiosamente fue Subcampeón Nacional Juvenil de Puerto Rico en Tenis de Mesa! 

Viví en Puerto Rico cerca de nueve años, siete de ellos, contratado por la Federación de Ajedrez de Puerto Rico en mi calidad de Gran Maestro y FIDE Senior Trainer (ambos máximos títulos del ajedrez) entrenando al equipo olímpico y a los jóvenes promesas de la isla. 

Pude conocer mejor Manuel en la faceta ajedrecística, cuando su hijo Manolito me contrató para una clase de ajedrez, como regalo de cumpleaños para su padre. Confieso que nunca me imaginé que mis instrucciones de ajedrez fueran adecuadas para celebrar un aniversario. Con Manuel sucedió algo increíble. Una vez entramos al mundo mágico de las 64 casillas, le brillaban los ojos. Esta auténtica reacción solo la he detectado con la gente especialmente apasionada con lo que tanto amamos ¡Me sentía como una estrella de rock!

Luego de esta primera sesión, Manuel me pidió clases cada domingo a las 10:00 am. Supuestamente deberían ser por dos horas, pero sin notarlo siempre el tiempo volaba con su calurosa compañía. Fue mi estudiante por unos cinco años, hasta que me mudé con mi familia a Atlanta. Creo sinceramente que yo aprendí mucho más que él de mis enseñanzas.

Eran proverbiales sus invitaciones a cenar, no dejaba pagar, era increíblemente desprendido. De ello pueden dar fe los amigos que tuvieron la fortuna de compartir manteles con Manuel. Sus disertaciones y fino sentido de humor eran memorables: disfrutaba del juego de palabras, en el que mezclaba la rima y la picardía sutil, con inteligentes interpretaciones de doble sentido. ¡Al final, no podía faltar su risotada rimbombante! 

Me enganchaba su agudeza mental. Recuerdo alguna vez hablando de lo divino y humano -le comenté- lo que sucede en Colombia, en la vida cotidiana supera la ficción. Él inmediatamente medio en serio y medio en broma -señaló- eso no es nada, alguna vez le preguntaron al escritor colombiano Gabriel García Márquez (refiriéndose a quien patentó el estilo narrativo del realismo mágico), por qué, no había escrito sobre Puerto Rico. Dijo “qué no se atrevía, si escribiera lo que en realidad pasa aquí, no me lo irían a creer, y ahí si me iban a tachar de loco” ¡y soltó su singular carcajada!  

Manuel era un empedernido enamorado del ajedrez, estaba seducido de su historia y belleza estética. Su biblioteca de ajedrez es una de las mejores que haya visto. Estaba suscrito a varias revistas internacionales. Recordaba la historia y anécdotas del ajedrez en sus mínimos detalles. Vivía al tanto sobre lo que sucedía en el ambiente internacional y del acontecer del juego ciencia en Puerto Rico.

Manuel ganó en cuatro ocasiones el Campeonato Nacional de Puerto Rico 1975-78-81 y 84 (aunque en 1970 compartió el primer lugar del Campeonato Nacional absoluto, perdió el Match de desempate). Participó en seis olimpiadas mundiales por equipos desde 1974 a 1986 como jugador y en dos de estas como capitán del equipo.

Fue presidente de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico en 1975 (ese mismo año conquistó su primer Campeonato Nacional). Fue parte de la Junta de Directores de la Federación en muchas ocasiones, defendiendo e impulsando el ajedrez. 

Por mucho tiempo fue cronista de ajedrez del diario El Nuevo Día.  Escribió el libro “Principios Fundamentales del Ajedrez”, utilizado para el programa de ajedrez en las escuelas. Incluso este reconocido texto de enseñanza me ha ayudado a dictar algunas clases. 

Mi sentidas condolencias y profunda solidaridad con su dedicada esposa Carmen Muñoz Gándara y su hijo Manolito Moraza Ortiz.

Este es un homenaje a un ejemplar ajedrecista y ser humano.

¡Hasta siempre entrañable amigo Manuel!

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