Karla Angleró González

Tribuna Invitada

Por Karla Angleró González
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Igualdad de género desde la temprana edad

Recientemente una amiga compartió conmigo un estudio que, lejos de sorprenderme, confirmó lo que por años he venido observando.  El estudio revela que los estereotipos de género impactan la vida de las niñas desde temprana edad, tanto así que llegan a limitar sus opciones de desarrollo profesional y académico.  

Estos hallazgos resultan preocupantes, ya que especialistas en el tema aseguran que las percepciones de género, basadas en estereotipos, pueden definir y configurar las aspiraciones académicas y los intereses de las niñas para toda la vida.  Sarah-Jane Leslie, coautora de dicho estudio, había señalado en una investigación anterior que las mujeres adultas recibían menos altos cargos en campos en los que se requiere “brillantez”, razón por lo cual se puede concluir, a base de ambos estudios, que estos estereotipos comienzan a afectar las decisiones de las mujeres desde que son niñas.

Te preguntarás cómo cambiamos estos paradigmas. La respuesta está en la educación sobre la igualdad de género a temprana edad. En el campo de la política, a modo de ejemplo, ¿se han preguntado si hubo representación femenina en la Asamblea Constituyente? Fue María Libertad Gómez, única mujer miembro de esta asamblea, quién en 1952 firmó como primera vicepresidenta la Constitución de Puerto Rico.  Por otro lado, nuestro Tribunal Supremo ha contado con solo tres mujeres presidentas desde su creación y nuestra legislatura actualmente cuenta con 13 entre 78 legisladores. Es importante señalar que el 55% de los votantes en Puerto Rico son mujeres.

Está en nosotras entonces seguir abriendo accesos para que más mujeres logren llegar a las posiciones importantes en nuestro país. No puede haber justicia ni desarrollo sostenible sin igualdad de género.  Nuestro compromiso en el Día Internacional de la Mujer es seguir avanzando hacia un modelo que fomente el desarrollo integral de las niñas y niños, en el que no predomine un género sobre otro.  La educación debe ser un mecanismo transformador de la realidad, en la que se aspire a la corresponsabilidad en el mundo en que vivimos, que haya cooperación mutua, compañerismo activo y sobre todo que reine el respeto mutuo por el simple hecho de ser seres humanos. 

Debemos evitar que haya un retroceso en los avances que nuestras antecesoras lograron y poder continuar avanzando en el camino de la igualdad de género.

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