Eduardo Maldonado

Punto de vista

Por Eduardo Maldonado
💬 0

Imperativo renovar la industria hípica

La industria hípica en Puerto Rico cuenta con un potencial de desarrollo singular, al punto de hacer de la misma un posible eje en el resurgimiento económico de la Isla. El deporte hípico tiene muchas vertientes, desde las llamadas carreras de caballos hasta los eventos de paso fino.

Con el azote del huracán María en septiembre de 2017, esta industria, como la mayor parte de los sectores en Puerto Rico, sufrió serios daños, al punto de colocar la misma en jaque. Sin embargo, gracias al trabajo incansable de todos los componentes de la industria, incluyendo los criadores de caballos, estamos experimentando un resurgir necesario.

La industria hípica ha sufrido por décadas, incluyendo una dramática reducción en el número de caballos de carreras disponibles. Debido a esta reducción, el número de carreras había mermado significativamente; de 1,034 caballos activos registrados en el Hipódromo Camarero para el 2007, para el 2011 el número de ejemplares se redujo a 638, casi un 50 por ciento menos. 

Conjunto con esta reducción, tenemos que añadir la baja en apuestas, que, por la particularidad de la industria, es la mayor fuente de ingresos a la misma. Como ejemplo de esto, en el 1994 las apuestas totalizaron unos $298.2 millones mientras que en el 2013 el monto total fue de apenas $140.2 millones, una merma de aproximadamente $158 millones en un período de solo 19 años. 

Aun así, el potencial está ahí y debemos aprovecharlo ahora. Criar un caballo es un proceso largo. Todo comienza cada mes de febrero con la planificación genética del cruce de un padrote con una yegua. Una vez se identifica el mejor cruce para cada yegua, lo cual puede tomar una semana de estudio, entonces se comienza con la temporada de empadronamiento, la cual se extiende hasta mediados de junio. 

Luego de lograr preñar una yegua, lo cual no es tan fácil como suena, se necesita esperar 11 meses para que empiecen a parir. De aquí en adelante, hay que esperar un año y medio más para poder vender los ejemplares en subasta. 

Debemos incentivar la crianza de caballos para mitigar la erosión de las pérdidas de las últimas dos décadas. Eso debe ser la primera tarea, seguido por mayor énfasis en mejorar las facilidades hípicas a través de toda la Isla, particularmente el Hipódromo y sus áreas aledañas. 

Por último, la Compañía de Turismo debe establecer un agresivo plan de mercadeo, que no se limite a la aportación económica de $500,000 establecida en la Ley 192-2004 durante los años en que se celebra el Clásico del Caribe en Puerto Rico. Se puede y se tiene que hacer más para atraer visitantes del exterior a ser parte de este renacer de la industria hípica puertorriqueña.

Existe un verdadero potencial de crecimiento en el hipismo en Puerto Rico siempre y cuando se le brinde las herramientas necesarias a la industria.


Otras columnas de Eduardo Maldonado

💬Ver 0 comentarios