Tomás Ramírez

Tribuna Invitada

Por Tomás Ramírez
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Imprescindible congruencia gubernamental para estimular el turismo

El turismo representa nuestra principal herramienta para generar actividad económica interna, atraer dinero nuevo y crear los empleos que tanto necesitamos. Para crecer en un mercado global competitivo es imperativo alinear todas las organizaciones públicas, privadas y comunitarias en un objetivo común; y organizar nuestros recursos hacia proyectos y acciones colectivas dirigidas a fortalecer nuestro producto turístico, asegurando que el más beneficiado sea el residente de Puerto Rico.

Anualmente, a nivel mundial, hay sobre 1,300 millones de viajeros en busca la experiencia única y auténtica que provee disfrutar de la naturaleza, cocina, música, historia, arquitectura, y la cultura del lugar que visita. Puerto Rico está equipado para proveer miles de experiencias inolvidables a través de todo su territorio.

La hospitalidad de nuestra gente, junto a 11,000 atractivos y restaurantes de alta calidad, nos distinguen de otros destinos en el Caribe. Además, contamos con tres aeropuertos internacionales, los mejores puertos para cruceros turísticos del Caribe, redes de acceso confiables que nos permiten explorar todas las islas, y la tecnología digital para llevar nuestra oferta turística al mundo entero. Esta combinación nos convierte en el destino turístico natural más diverso y accesible de la región, y podemos acomodar a todos los intereses, gustos y presupuestos.

Estamos convencidos que, con el DMO, en pocos años podríamos duplicar el número de visitantes y el largo de sus estadías para inyectar anualmente $7,500 millones a nuestra economía. Sin embargo, para alcanzar estas metas, necesitamos lograr que los visitantes que llegan a nuestras costas se enamoren de Puerto Rico y regresen.

Igualmente, debemos aceptar que el pobre mantenimiento y condiciones de nuestras facilidades públicas, es un lastre muy pesado, lacera nuestra imagen y limita nuestra competitividad. Es prioritario restaurarlas ahora, con acciones rápidas, contundentes y efectivas, para cumplir con nuestra promesa de calidad y servicio.

Para ser exitosos, primero —todos juntos— tenemos que contribuir y trabajar en asegurar la funcionalidad y calidad del destino, elevando el nivel de ejecución en el mantenimiento y protección de nuestros activos. Bien administrados, nuestra infraestructura y atractivos turísticos tienen el poder de impactar positivamente el nivel socioeconómico en los 78 municipios, crear nuevos empleos en las 17 industrias que apoyan nuestra oferta turística, y generar riqueza en las comunidades más pequeñas y dispersas.

De la misma manera, mientras todos estamos obligados a participar y a contribuir en esta encomienda, las agencias gubernamentales pertinentes tienen que cumplir con su misión técnica y administrativa de forma magistral, y al unísono con las estrategias de desarrollo económico relacionadas al turismo. No podemos continuar aceptando la mediocridady el abandono que llevan.

Es imperativo levantar el nivel de mantenimiento, limpieza, ornato, rotulación, alumbrado y encintado en nuestras vías principales de transportación; reinstituir el recogido de desperdicios sólidos y el reciclaje en los municipios; reestablecer la vigilancia y la seguridad pública; y proteger y limpiar nuestras playas, activos ecoturísticos y parques nacionales. Como pueblo, no podemos reclamar estar listos para recibir al turista global, mientras los sistemas y servicios básicos que sirven a nuestras comunidades se deterioran rápidamente.

Desafortunadamente, mientras buscamos beneficiarnos de la posible inversión de $70,000 millones en proyectos de infraestructura que prometen llegar durante los próximos años, hemos abandonado la responsabilidad primaria de limpiar, reparar y mantener nuestras facilidades públicas, lo cual no requiere de grandes presupuestos. Solo imaginemos donde estaríamos si la industria privada y las comunidades hubiesen tomado la misma actitud de negligencia y abandono que exhiben algunos directivos gubernamentales.

Nuestro proyecto de país hacia la restauración socioeconómica requiere compromiso y directivos con los conocimientos básicos de supervisión y calidad total; junto a congruencia y consistencia en la implantación de la política pública hacia el turismo. Mientras más tardemos en lograr alineamiento en las prioridades y la ejecución, más difícil será aumentar el número de turistas que elijan regresar a nuestra isla; y más distante estará la recuperación socioeconómica de nuestra patria.

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