Eduardo A. Lugo Hernández

Tribuna Invitada

Por Eduardo A. Lugo Hernández
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Inacción asesina

Por los pasados dos días, el tema en la boca de todos ha sido la masacre en la Escuela Superior Marjory Stoneman Douglas de Parkland Florida, donde 17 personas fueron asesinadas y 17 heridas. El asesino fue Nikolas Cruz, de 19 años, quien había sido expulsado de la escuela por razones disciplinarias. El ciclo de reacciones ha sido predecible. Un grupo de personas, generalmente afiliados al Partido Demócrata, resalta la necesidad de leyes más estrictas para el control de armas. Mientras que los republicanos, al inicio evaden la conversación diciendo que no es momento para politizar este evento, para luego mencionar que esto es un asunto de salud mental.

Sin embargo, este fenómeno sigue en dramático aumento. Debemos resaltar que en 2018 se han suscitado 29 tiroteos en masa dentro de un periodo de 45 días en los Estados Unidos. Si ese número no le alarma, déjeme indicarle que desde el año 2000 ha habido 204 tiroteos en masa en los Estados Unidos; incluyendo 143 en esta década. En cada uno de estos eventos atroces, el ciclo de discusión ha sido el mismo y el resultado, una parálisis en la transformación de la política pública.  

Los puertorriqueños nos hemos unido al coro de voces que analizan este evento. El que haya ocurrido en Florida eleva nuestro nivel de preocupación por la cantidad de familiares y amigos que han migrado a este Estado, buscando seguridad económica, para encontrarse con una amenaza que no es común en nuestro país. La discusión en las redes sociales ha sido tan polarizada como la que se da en Estados Unidos. Así que nos preguntamos, ¿quién tiene la razón?

La contestación es compleja y debe enmarcarse en una discusión sobre cómo pensamos los seres humanos. La Psicología Social provee evidencia de que las actitudes de las personas son resistentes al cambio. Esto es particularmente cierto cuando la actitud es fuerte. Por ejemplo, si usted piensa que las personas deben tener derecho a poseer armas, y esta creencia es parte central de su sistema de creencias, usted se resistirá a cambiar de opinión, incluso cuando ocurran eventos como el de Parkland. En este caso, usted buscará razones alternas para explicar este evento, reduciendo la ansiedad que le genera. Además, cuando nuestras creencias son fuertes, tendemos a atender más a la evidencia que confirma nuestras actitudes que a la que las reta. Esto hace el proceso de cambio sumamente difícil, en particular cuando la conversación está tan polarizada como en el caso de las masacres escolares en los Estados Unidos.

A nivel político, el asunto es más escabroso, dado que gracias al sistema de financiamiento de campañas electorales, la National Rifle Association (NRA) tiene gran influencia sobre aquellos que pueden alterar la política pública oficial. Por ejemplo, The New York Times reporta que en 2017 el senador John McCain recibió más de siete millones de dólares de NRA a través de donaciones u otros medios. A su vez, Marco Rubio,  senador por Florida, recibió más de tres millones de dólares. Estas aportaciones adjudican un gran poder a la NRA de influir en la política pública referente al control de armas en Estados Unidos. Por ende, la posibilidad de que estos y otros senadores reviertan su posición acerca de este tema es cuesta arriba si no hay suficiente presión de otros grupos ciudadanos que amenacen su reelección. Esta presión no se materializa, en parte, por la polarización de opiniones acerca de las causas por las cuales estas masacres suceden.

Y el debate acerca del control de armas vs la salud mental persiste y resiste. Nuevamente planteo la pregunta, ¿quién tiene la razón? La contestación es que ambos tienen razón y las razones de ambos son incompletas. Como ciudadanos tenemos que entender que en este y otros asuntos de relevancia social que necesitan transformación en las políticas públicas del Estado, las razones no son sencillas.

En Puerto Rico y Estados Unidos la atención a los problemas de salud mental ha sido insuficiente y negligente. La precariedad en el acceso y calidad de los servicios resulta en la falta de atención, o esta ha sido inadecuada para miles de personas con problemas de salud mental.

Sin embargo, no todos estos actos obedecen a un problema de salud mental. Tampoco queremos fomentar el estigma de que todas las personas con problemas de salud mental tienen el potencial de cometer estos actos. Esto sería irresponsable, estigmatizante y contraproducente. El control de armas también es necesario. No hay razón alguna por la cual una persona legalmente deba tener un rifle tipo AR 15 u otras armas de asalto.

Otras preguntas incómodas que deben atenderse son: ¿Por qué Estados Unidos tiene una tasa tan alta de este tipo de masacres comparado con otros países desarrollados? ¿Por qué la gran mayoría de los asesinos en estos eventos son hombres blancos? ¿Por qué  ha habido un aumento dramático en este tipo de evento durante esta década, especialmente desde la elección del presidente Trump? Todas estas son preguntas que merecen atención si queremos darle una verdadera solución a este grave problema. La causa no es binaria; es compleja y es incómoda. Los únicos que se benefician de una discusión polarizada son los políticos, ya que a través de la segmentación del discurso generan inacción.

Si quiere cambio, trate de cambiar usted primero la manera en que piensa. Impóngase el reto de considerar evidencia que vaya en contra de su posición. Aprenda a escuchar al otro aunque no esté de acuerdo con él o ella, pero escuche abriéndose a la posibilidad de moderar su opinión. Entienda el juego político y las influencias que existen para que nuestros representantes voten por una solución u otra. Sólo de esta manera podremos llegar a soluciones que sean más completas y no a aquellas que apoyan una ideología específica.

Recuerde que en este debate, mientras algunos políticos ganan contribuciones millonarias para sus campañas, hay vidas en riesgo, incluyendo la de niños y niñas que van a la escuela aprender y socializar, y no ha a adquirir destrezas de cómo esconderse efectivamente de alguien que les está disparando. Si no cambiamos nuestra manera de pensar, seremos parte de este ciclo nefasto de inacción que contribuye a la inseguridad y al asesinato de muchos/as.

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