Manuel Laboy Rivera

Tribuna Invitada

Por Manuel Laboy Rivera
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Incentivos que sirvan al país

Puerto Rico participó en junio en SelectUSA, el evento de atracción de inversión más importante del Gobierno Federal. Allí presentamos a la isla como un destino lleno de oportunidades para invertir y hacer negocios. Sin embargo, otros lugares como Ohio, Texas y Florida compiten con nosotros ofreciendo incentivos muy atractivos para atraer y retener empresas en sus sectores estratégicos.

Por décadas, el Gobierno de Puerto Rico ha instituido diversas leyes de incentivos contributivos y económicos, sin necesariamente medir o conocer su impacto económico y fiscal. ¿Verdaderamente estamos incentivando el desarrollo económico o estamos subsidiando la actividad económica? ¿Estamos creando empleos de manera sostenible? ¿Estamos incentivando la exportación y la productividad, o subsidiando la ineficiencia o actividades redundantes? ¿Cuál ha sido el retorno a la inversión del contribuyente? ¿Qué certeza tiene el inversionista local o extranjero? Por tal razón, el gobernador Ricardo Rosselló radicó ante la Legislatura el proyecto de ley para crear un nuevo Código de Incentivos para Puerto Rico.

Debemos establecer la diferencia entre un incentivo y un subsidio. Un incentivo aporta al crecimiento económico, recuperando más dinero al invertido originalmente. Por otra parte, cuando regresa menos, estamos subsidiando ese sector o actividad. Subsidiar no es malo, máxime si son por razones sociales o porque se entiende que el sector necesita un impulso para poder crecer. Consecuentemente, se midieron los costos y beneficios fiscales para decenas de leyes con fines económicos. Sectores que promueven la exportación, la sustitución costo-efectiva de importaciones, así como la innovación, la competitividad y el valor añadido, en términos generales dieron un retorno de inversión positivo al fisco.

Un sector con retorno de inversión negativo no supone una decisión automática para eliminar el subsidio. Por el contrario, con los datos y premisas correctas, podemos hacer una evaluación objetiva y responsable para ese sector: ¿Compite a nivel mundial o sólo localmente? ¿Debe ser subsidiada y por cuánto tiempo? ¿Promueve el empresarismo y la tecnología? ¿Está vinculado a objetivos sociales? ¿Qué cambios hay que hacer para que el retorno de inversión sea positivo?

Por todo lo anterior, el Código de Incentivos es una herramienta importante de desarrollo económico. Provee certeza y confianza a los inversionistas, consolida y simplifica los procesos, y sirve de instrumento promocional para atraer, retener y crecer negocios. Al tener todas las leyes de incentivos en un sólo lugar, facilita el descubrimiento y análisis de las oportunidades de inversión que provee Puerto Rico para la exportación y para nuestros sectores estratégicos: manufactura, ciencias vivas, aeroespacial, tecnología, agro-industrias, turismo y cine, entre otros. También se crea una categoría para individuos (inversionistas, científicos y jóvenes empresarios), y provee beneficios adicionales para pequeñas empresas y para actividades elegibles en los municipios de Vieques y Culebra.

También es una herramienta de responsabilidad fiscal porque provee mayor transparencia, requiere un presupuesto de incentivos anualmente, y establece mecanismos y procesos de rendición de cuentas y de cumplimiento.

Puerto Rico necesita crear más y mejores empleos, fomentar la inversión privada, e impulsar la exportación, la innovación y la competitividad. El Código de Incentivos logra estos objetivos.


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jueves, 16 de agosto de 2018

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