Neisha Torres

Punto de Vista

Por Neisha Torres
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“Infodemia” en avance con el COVID-19

La emergencia global del COVID-19 constituye la primera pandemia que se desarrolla en una era dominada por el uso y consumo de las redes sociales. 

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, bautizó el hecho como “una lucha de pandemia e infodemia”. Empleó este ultimo término para referirse a la propagación desmedida de noticias falsas sobre el virus y sus consecuencias. 

Su expresión surgió porque cerca de dos millones de tuits con teorías de conspiración sobre el coronavirus fueron publicados en un periodo de tres semanas, de enero a febrero, según un reporte del diario The Washington Post. 

Mientras, en un movimiento sin precedentes para asegurar mejor información sobre el COVID-19 a los consumidores, las principales compañías de medios sociales, Facebook, Google, Twitter, Instagram, YouTube, Reddit y LinkedIn, enviaron una declaración en la que aseguran estar trabajando en unión para ayudar a millones de personas a mantenerse conectadas, a la misma vez que combaten el fraude y la desinformación sobre el virus.  

En el caso de Twitter, están eliminando los tuits que no sigan las reglas de la plataforma y busquen distorsionar la información. Por su parte, YouTube está desmonetizando todo el contenido de coronavirus que es compartido por usuarios que no son organizaciones de noticias. Mientras, Facebook está tomando medidas duras para eliminar publicaciones que difunden mitos o curas falsas. Y Whatsapp se unió a la OMS para el desarrollo de un chat que ofrece un informe diario de la situación, los números actualizados de casos por países, así como consejos sobre cómo protegerse y respuestas frecuentes que puede enviar fácilmente a familiares y amigos.

Dicho esto, es sumamente importante que cumplamos con las recomendaciones e instrucciones que nos ofrecen entidades confiables como el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la OMS y el gobierno local, entre otros, para evitar contagiarnos y propagar la terrible enfermedad. 

Además, es igual de importante que estemos conscientes que la difusión de información de noticias erróneas es igual o hasta más peligroso que el mismo contagio con el virus. 

Hoy, una de las mejores alternativas contra el contagio es el aislamiento social y utilizar las plataformas sociales y otras páginas de la web para mantenernos conectados con lo que ocurre en el exterior y sobre todo con nuestros seres queridos. 

Mientras, urge tener cautela porque en medio de la crisis podemos toparnos con recomendaciones incorrectas o engañosas, como lo fue el uso de ron para hacer “hand sanitizer” casero, así como con “noticias” alarmistas de fuentes anónimas o dudosas, como ocurrió con el mensaje falso que anunciaba un cierre total del gobierno y proyectaba una escasez de suministros esenciales. 

En ocasiones, parecen “historias buenas” pero simplemente no son reales, como la del regreso de los cisnes y delfines a los canales de Venecia. Este tipo de información viaja por todo el mundo de forma tan rápida que no siempre existe la  la oportunidad de corregirlas. 

Es probable que las esperanzas se apoyen en las redes sociales como canal clave para estimular el ánimo de las personas durante las próximas semanas o meses, ya que todos estamos en aislamiento preventivo en nuestros hogares y nos conectamos a través de las pantallas por diversos espacios cibernéticos.

No obstante, las historias falsas generadas por algunos “para sentirse bien” o para crear un interés particular pueden provocar que ciertos ciudadanos sean aún más desconfiados en un momento en que muchos se sienten vulnerables y resulta perjudicial desinformar y difundir expectativas erradas en tiempos de crisis. 

El asunto con las redes sociales hace que la emergencia se duplique porque lo que está en juego en esta pandemia es que se pueda asegurar que lo que las personas consumen por las redes les permita hacer lo correcto para evitar contagios y salvar su vida y la de sus allegados.

Es tiempo para difundir hechos y data correcta, no para sembrar miedo. Es momento de ser razonables y no difundir rumores. La especulación y la desinformación nos lleva al pánico, al miedo y al desánimo y ya suficiente sentimientos negativos y miedo existen en todo el mundo.

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