Luis D. Dávila Pernas

Punto de vista

Por Luis D. Dávila Pernas
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In Memoriam: Andrés Salas Soler

Durante el pasado mes de septiembre, la cobertura mediática puertorriqueña se ha centrado en noticias tales como el primer viaje oficial de la nueva gobernadora a la capital federal, la transmisión en vivo de la vista preliminar de Jensen Medina Cardona y hasta el paso de una tormenta tropical y de varios temblores que afectaron a Puerto Rico. 

Víctima de nuestra cotidiana histeria colectiva, ha pasado por lo bajo y completamente desapercibida la pérdida de una de las mentes jurídicas más brillantes que ha dado este terruño: el honorable Andrés Salas Soler. Ser humano de gran corazón, noble, atento, elegante y de una reputación intachable.

El licenciado Salas Soler nacio´ el 14 de octubre de 1939, en San Juan, Puerto Rico. Curso´ estudios universitarios en la UPR, Recinto de Ri´o Piedras, donde obtuvo un bachillerato en Administracio´n Comercial y posteriormente el grado de Juris Doctor. Además, durante los an~os 1965-1966 se graduo´ del “Judge Advocate General Corp” del Eje´rcito de los Estados Unidos. Igualmente, le sirvió al pueblo de Puerto Rico como juez del Tribunal de Apelaciones desde el año 1995 hasta el año 2009. Fue un gran activista ambiental y presidente “ad honorem” del Estuario de San Juan.

Sin duda, el legado más grande de Don Andrés son sus grandes aportaciones al desarrollo del derecho ambiental en Puerto Rico. A principios de la década del 70, un joven Andrés Salas Soler, entonces miembro del Instituto de Estudio Ambiental, Inc., instó una acción contra el Departamento de Agricultura por no haber radicado una Declaración de Impacto Ambiental (“DIA”) previo a la aprobación de un reglamento de plaguicidas. Fundamentó su reclamo en que los productos reglamentados se utilizarían para el control y erradicación de plagas y que su naturaleza venenosa constituía un peligro para los ecosistemas en los cuales se destinasen. Véase, Salas Soler v. Secretario de Agricultura, 102 DPR 716 (1974). 

El Tribunal Supremo de Puerto Rico, entonces liderado por la Corte de Trías, decidió a favor de Salas Soler y resolvió que la promulgación de la DIA era una función no discrecional de la agencia y algo requerido ante el impacto ambiental que tendría el reglamento propuesto. La historia había cambiado para siempre. 

Casi medio siglo más tarde, Salas Soler v. Secretario de Agricultura continúa siendo un caso “leading” en materia de legitimación activa, derecho ambiental y recursos extraordinarios. Todo estudiante que haya pasado por la escuela de derecho lo ha tenido que leer, o al menos citar, en más de una ocasión. Con su gesta, Don Andrés abrió la puerta a miles de ciudadanos que ahora pueden acudir a los tribunales en búsqueda de reparación a sus agravios y obligar al fiel cumplimiento de nuestras normas ambientales. 

Además de gran jurista, Salas Soler participó activamente del análisis político del patio. Perteneció a una camada de analistas que formaron parte de la época dorada de la televisión puertorriqueña. Junto a destacadas figuras como Benny Frankie Cerezo, Juan Manuel García Passalacqua, Noel Colón Martínez, José Arsenio Torres y Carlos Gallisá, compartió el escenario y abonó a la discusión política y al libre pensamiento e intercambio de ideas. Don Andrés además participó en programas clásicos como “Cara a Cara ante el País” y “Análisis Noticioso”, espacio que compartía con Celeste Benítez y que era transmitido por WMTJ, canal 40, también conocido como nuestro “PBS Boricua”. 

Don Andrés pasó a mejor vida el pasado 1 de septiembre de 2019. Le sobreviven su amada esposa Maru, con quien compartió más de 50 años de casado, y sus hijos María Isabel y Andrés José. 

Descanse en paz, Honorable. 

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