Luis Alberto Ferré Rangel

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Por Luis Alberto Ferré Rangel
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Innovadores

La innovación, ya social, económica, tecnológica, académica, cultural y con todas sus demás variantes, emerge calladamente en todos los rincones de Puerto Rico, muchas veces en la periferia de nuestras visiones y nuestros entornos personales y muchas otras veces bajo nuestras propias narices, y aun así permanecen casi invisibles.

Leonardo Da Vinci solía decir “Hay que aprender a mirar. Todo está relacionado con todo”. Es un pensamiento que nace de la antigüedad griega cuando el intelecto humano despierta ante su propio misterio. Einstein nunca negó la existencia de Dios, mientras realizaba las teorías científicas más importantes de nuestra era.

Recientemente una consultora en emprendimiento me decía que ella trabajaba con los sueños de las personas, no con su plan de negocios. Y de eso se trata: de la integración del cuerpo (producto), del espíritu (motivación/aspiración) y del intelecto (proceso/estrategia) de la innovación.

Todo está relacionado con todo. Una visión fragmentada, no integradora, desarticulada de nuestra realidad provoca un estado de desunión y separación. Aún en el caos y en los conflictos, hay posibilidad de permanecer en un estado unitario.

Si no, entonces, cómo fue que salvamos a nuestras comunidades después del caos del huracán María. El reto es cómo mantenernos en estado unitario luego de que la emergencia pasa.

Muchos de nosotros aún estamos desarrollando nuestra nueva manera de ser, de estar, de mirar y de actuar. Aún nos estamos habituando a esa visión 360, periferal e intuitiva que todos poseemos desde el origen de nuestra especie, pero que nuestra modernidad nos obligó a desechar.

Otros ya se nos adelantaron y llevan en este camino muchos años, inclusive antes del huracán María, y de ello converso en mi podcast con María “Baby” Jaunarena, directora de la Fundación Colibrí.

Puede que la próxima Da Vinci o Einstein esté hoy en su primera década de vida y se críe en Maricao. Y que sea una del 84% de las niñas y jóvenes que vive en pobreza, en ese municipio.

A base del Índice de Bienestar de la Niñez y Juventud, publicado por el Instituto de Desarrollo de la Juventud (IDJ), puede que esta niña, llamémosle también María, crezca en un hogar que tiene un ingreso de $11,127 anuales. Es decir, con $927 al mes. Puede que la suya sea parte del 59% de familias monoparentales en ese pueblo. O que ella misma sea parte del 13% de menores que nacieron bajo peso.

El país necesita de sus jóvenes para innovar. Pero casi el 60% de los niños en Puerto Rico comparte las circunstancias de nuestra innovadora en potencia, María.

Un informe recién publicado el viernes revela que el 7.2% - 6,900 - de una muestra de 96,108 estudiantes de entre tercer y duodécimo grado, a través de las siete regiones del sistema de educación pública de la isla, presenta síntomas clínicos significativos del desorden de estrés postraumático (PTSD). Otros muestran altos niveles de síntomas depresivos. Más del 30% percibió que sus vidas o las de sus seres queridos estuvieron en riesgo, un alto predictor del PTSD.

Es apabullante el silencio y la falta de diálogo público con respecto a nuestra estrategia de país para la niñez temprana y la juventud. Instituciones académicas, organizaciones sin fines de lucro, profesionales de la conducta, de la medicina, empresas privadas y cientos de investigadores sociales en Puerto Rico han realizado trabajos valiosísimos sobre el desarrollo sostenible de nuestra niñez y juventud. El trabajo está ahí y está vinculado a investigaciones internacionales y globales.

Pero la estructura gubernamental está fragmentada en agencias que no pueden ver todo el ecosistema y el mismo ecosistema de expertos e investigadores sigue desarticulado. En Agenda Ciudadana recogimos mucho de ese conocimiento y los pusimos a disposición de los partidos y de la ciudadanía.

María, la innovadora en ciernes, tiene su derecho a crecer saludable, en paz y con los recursos que le posibiliten innovar las soluciones a problemas que ni siquiera alcanzamos a imaginar en Puerto Rico y en el resto del globo.

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