Héctor F. Ortiz Vidal

Punto de vista

Por Héctor F. Ortiz Vidal
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Insistir y resistir: esa es la consigna

La Iglesia Metodista de Puerto Rico es una denominación cristiana en la tradición protestante que durante más de 100 años ha estado presente en la vida de nuestro pueblo.

Nos ha tocado vivir un tiempo sin precedente en la historia de nuestra vida. Una epidemia nos ha encerrado en nuestros hogares; no nos ha permitido asistir a nuestras iglesias y por primera vez, celebraremos la Semana Santa fuera de nuestros templos.

Alrededor del mundo y en nuestra isla, miles han sido contagiados y fallecidos por el COVID-19. Hoy, el miedo, la ansiedad y desesperanza están presentes en la vida de muchos seres humanos. El mensaje principal de la Semana Santa es que sigamos el ejemplo de Jesús. El ejemplo de Jesús muestra como el Hijo de Dios hizo del insistir y resistir su consigna.

Gracias a ese insistir el Cristo de Dios tuvo un compromiso inquebrantable con el amor, el perdón, la compasión, la paz, la libertad, la solidaridad y justicia. Gracias a ese resistir el Cristo de Dios resistió los poderes del imperio Romano, el Sanedrín, la injusticia, la corrupción, el pecado, la maldad y muerte.

Hoy, el Cristo de Dios nos invita a enfrentar y vencer la pandemia del COVID-19, siguiendo su consigna: insistir. Hay que insistir en quedarnos en nuestros hogares, practicar la distancia física y lavarnos frecuentemente las manos con agua y jabón. Hay que insistir en la oración en favor de todos aquellos que hacen posible que nuestra vida siga hacia adelante: médicos, enfermeras, enfermeros, fuerzas de seguridad; como también, trabajadores del supermercado, farmacias y transporte, entre otros.

Hay que insistir en descubrir una vacuna que inmunice al pueblo; medicamentos que sean efectivos contra el coronavirus y que venza de forma decisiva este mal.

Por otro lado, hay que resistir… Hay que resistir el miedo, la desesperanza y ansiedad. Hay que resistir el encerramiento, el aislamiento y la soledad. Hay que resistir el dolor, el quebranto y la adversidad.

El Cristo de Dios, crucificado y resucitado, está con nosotros enfrentando la pandemia del COVID-19. Él es nuestro eterno acompañante.

San Juan de la Cruz nos hablaba de “la noche oscura del alma”. Con dicha frase nos quiso hablar de esas noches de la vida donde esta se hace tan espesa que nada se puede ver. La pandemia del COVID-19 es nuestra “noche oscura del alma”. Más allá de la imposibilidad de nuestros sentidos, captar su presencia con nosotros o la razón de encontrar un antídoto contra el virus, lo cierto es que el Cristo de Dios sí está con nosotros y que encontraremos un antídoto contra esta enfermedad.

El COVID-19 es una crisis como tantas otras ha tenido la humanidad. Lo que nunca debemos olvidar es que toda crisis tiene una solución, una fecha de caducidad y una lección para aprender.

Esto será posible si seguimos el ejemplo de Jesús de insistir y resistir.  Cosas buenas le esperan al pueblo que insiste y resiste.

Insistir y resistir esa es la consigna.    

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