Joel Acevedo

Tribuna Invitada

Por Joel Acevedo
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Inteligencia y madurez

Irreverente, desafiante, arriesgado, con decisiones sumamente erráticas e impulsivas. Así se describía su adolescencia, pero ahora todo ha cambiado. Es maduro, sus decisiones son más acertadas, tiene mayor control y, aunque le quedan algunos rasgos de irreverencia, desafío y riesgo, ahora los ejecuta con el elemento estratégico.

Algunos piensan que es más inteligente, otros que simplemente maduró. Regularmente se asocia la inteligencia con buenas calificaciones, dominio de las matemáticas y las ciencias. Existe la famosa prueba de coeficiente intelectual (i.Q.) a la cual muchos le temen por no quedar expuestos. Existe el debate si la inteligencia tiene que ver con el intelecto o con las habilidades de domino emocional.

La realidad es que tener un gran intelecto no garantiza el dominio de las emociones, saber ejecutarlas correctamente, ni lograr el famoso “delay gratification”, que es la capacidad de dominar nuestra tendencia al placer inmediato y esperar al momento indicado para actuar. Por otro lado, ser un estratega que sabe planificar bien sus ejecuciones no necesariamente garantiza que será intelectualmente inteligente.

¿Entonces, el concepto inteligencia ha sido mal interpretado? La RAE (Real Academia Española) la define como “la capacidad de entender, comprender, resolver problemas, entre otras”. La descripción de la RAE se adhiere a habilidades cognitivas como la solución de problemas que requiere no solo de una mente analítica, sino de habilidades espaciales para ver los problemas desde otras perspectivas. Por otra parte, utiliza términos como “comprender y entender” que igualmente son destrezas asociadas a la madurez del cerebro y el desarrollo cognoscitivo.

En un estudio realizado por la Universidad de Harvard, expusieron a niños a un simulador de vuelo donde necesitaban emplear destrezas cognitivas como “memoria de trabajo” (capacidad de retener información por periodos de tiempo), “flexibilidad cognitiva” (capacidad para resolver problemas) y “control inhibitorio” (capacidad para suprimir los elementos estresantes e irrelevantes).

Ante el reto de pilotear un avión, recordar para qué era cada botón y saber actuar ante las situaciones inesperadas, los investigadores quedaron sorprendidos porque los niños ejecutaron dichas destrezas cognitivas. Concluyeron que, aunque esas habilidades necesitan ser entrenadas para ser desarrolladas, ya el ser humano nace con las propiedades en su cerebro. La ejecución correcta de esas destrezas requerirá de exposición y entrenamiento.

La madurez del desarrollo, según lo establece la APA (Asociación Americana de Psicología, por sus siglas en inglés), hará que se reduzcan esas características impulsivas que dominan etapas más tempranas del individuo. Dichas características pueden afectar el desempeño intelectual y emocional del sujeto. Entonces, la inteligencia parece ser una combinación de intelecto,estrategia de ejecución y madurez. Basado en esa premisa, ¿Es posible que un estudiante pueda adquirir más inteligencia? ¿Se podrá aumentar el rendimiento cognitivo? ¿Puede una persona ser más ágil en sus ejecutorias?  

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