Félix Jiménez

Buscapié

Por Félix Jiménez
💬 0

Isaac Asimov

Las palabras vuelven a sentirse en este silencio y este ruido que provoca la llegada un nuevo número que desde ya define el año que nos alberga.

Siempre es una suma —celebratoria o sagrada— que nos recuerda las restas.

Y en algún momento sale el nombre de este hombre. Lo impensable por muchos y lo pensando por otros fue hermosamente accedido por el escritor Isaac Asimov en sus libros. Sus predicciones, sus pretensiones y sus certezas adornaron su vida y la de sus lectores a través de sus obras de ciencia ficción, populares como pocas hace décadas. Pero siempre resucita en sus páginas en estos días de un nuevo calendario y de viejas, casi añejas, esperanzas.

Asimov nunca olvidó el brillo y el valor del pensamiento, la intelectualidad, si se quiere. El cerebro, que se olvida o quizás queda en débil murmullo. Asimov no lo olvida y lo celebra a rabiar, en medio de todo. Aun en medio de las fiestas.

Hablaba y escribía Asimov de ese culto a la ignorancia que se perpetúa y molesta porque se agranda y pesa y no pasa. Ahoga y destruye la posibilidad de celebrar la vida que se tiene desde el otro punto importante que nos convoca —el cerebro que nos muestra quienes somos.

Carnales como nos gusta ser siempre, constantemente —conseguimos saciar la mitad de la vida, de ese deseo que nos conmina. Con el tacto se disfruta, pero con el cerebro se aprende. Y el cerebro es una siempre abierta invitación a renovar.

Así la cultura, la política, el día a día, se han convertido en actividades que pensamos sin pensar. Y le sacamos menos de lo que creemos. Y disfrutamos menos de lo que deberíamos.

Asimov nos recuerda que no puede desearse plenamente sin pensar que “la falsa noción de que mi ignorancia es tan buena como lo es tu conocimiento” sigue siendo falsa.

Porque el cuerpo celebrara solo lo que el cerebro puede imaginar.


Otras columnas de Félix Jiménez

viernes, 15 de marzo de 2019

Cajitas de magia

El escritor Félix Jiménez expone que las ilusiones perdidas tienen una larga media vida, y la pena que sigue es imposible de calibrar

sábado, 23 de febrero de 2019

La islita bonita

Félix Jiménez relata la dura cotidianidad de un viequense, quien al igual que el resto de los moradores de las islas municipio, está a merced de la incertidumbre de una lancha para moverse y sobrevivir

sábado, 9 de febrero de 2019

El curioso ombligo

Félix Jiménez reflexiona sobre el desinterés por conocer y entender lo que se vive hoy en países cercanos y distantes

viernes, 25 de enero de 2019

Caracas

Félix Jiménez alude nostálgico a Caracas, justo cuando Venezuela vive un álgido choque político en desafío a la presidencia de Nicolás Maduro

💬Ver 0 comentarios