Maritza Barreto

Punto de Vista

Por Maritza Barreto
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Isla multiriesgos: el reto de forjar un país resiliente

Somos isleños, caribeños, que vivimos en un territorio caracterizado por tener una geografía física vibrante, diversa y compleja. Vivimos en una isla que invita a disfrutar sus cálidas aguas, sus playas, sus bosques y su clima, de eterno verano. Es un país que presenta su más preciada joya en sus recursos naturales, su tierra y su gente. 

Sin embargo, este mismo lugar, donde muchos han reiterado por décadas la importancia de manejar, planificar y ejecutar políticas públicas alineadas a esta realidad geográfica-física, que, aunque fascinante, también es un territorio multi riesgos que presenta un reto de planificación y toma de decisiones como país. 

Las secuencias sísmicas, las inundaciones, los huracanes, los derrumbes, las marejadas, las olas de calor, la sequía, la erosión costera, el aumento del nivel del mar y las manifestaciones del cambio climático, son varios de los eventos que nuestro territorio ha estado experimentado. Aunque estos eventos no son exclusivos de la isla, si no se entienden en el marco local y se enfrentan correctamente, su impacto no será cargado solamente por el gobierno sino por nosotros mismos. Algunos riesgos son parte de nuestra propia naturaleza geográfica, pero otros son producidos por el mal manejo (formal e informal) que nuestro territorio arrastra por décadas.

Se trata de eventos que en muchas ocasiones no ocurren individualmente, ni de manera separada. Se presentan al mismo tiempo y en ocasiones produce un efecto cascada. ¿Acaso tenemos claro cómo el hundimiento co sísmico ha producido morfológicamente una nueva costa en secciones del sur y cuáles son los efectos de esta realidad ante la ocurrencia de nuevos eventos como la marejada ciclónica u otras marejadas y el aumento del nivel del mar? ¿Cómo será el nuevo escenario de riesgos a derrumbes en las zonas montañosas a partir de la realidad de la ocurrencia de sismos, los impactos del huracán María y los eventos extremos de lluvia en la isla? ¿Cómo esta realidad multi riesgo afectará los asentamientos poblacionales, la actividad económica y el bienestar de nuestro país?  

Hay muchas preguntas como estas para contestar. Hay que responderlas, no con el propósito de desalentar el trabajo que muchos ya han realizado, ni para producir temor. Hay que contestarlas para producir nuevas respuestas que promuevan mejores cursos de acción, atemperados a esta realidad multi riesgo que ha estado presente siempre, pero todavía muchos no entienden. No se deben ejecutar protocolos de riesgos de manera individual solamente, debe añadirse protocolos que atiendan escenarios con efectos combinados de riesgos en la isla.

Tomado esta información como norte, queda en manos de los que tienen la responsabilidad de la toma de decisiones apoyar las iniciativas que generen nuevas estrategias de planificación y política pública que se alineen a promover mayor seguridad y resiliencia para nuestras comunidades y su infraestructura vital. 

No hay duda, que hacer intervenciones enfocadas a escenarios de eventos multi riesgos salvará más vidas y propiedad ante nuevos eventos en Puerto Rico.  Las iniciativas deben venir acompañadas de un proceso educativo y de ejecución de cursos de acción, con participación de todos los sectores del país que aporten a entender y presentar soluciones a estos retos. Esto es hacer planificación, esto es hacer un país resiliente.


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