Iván Méndez

Tribuna Invitada

Por Iván Méndez
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"It's the economy, stupid"

La frase que titula esta columna fue el estandarte de la elección entre Bill Clinton y George H.W. Bush en 1996. Aparte de todos los temas que afectan a un país, es el comportamiento de la economía el elemento más importante porque afecta directamente a todos los ciudadanos. 

Ahora que se cumplió el primer aniversario en funciones de la Junta de Supervisión Fiscal, este paradigma es más real que nunca. La Junta y en gran medida el Gobierno de Ricardo Rosselló se han enfocado en el aspecto de reducir gastos en el gobierno, balancear presupuesto, y dibujar la ruta a través del Plan Fiscal. Sin embargo, no hay ninguna estrategia para el desarrollo económico que tenga impacto a mediano y corto plazo, y que genere los miles de empleos que se necesitan para detener la salida de profesionales del país. 

El gobierno apunta a las Alianzas Público Privadas como una estrategia de desarrollo económico, pero adelanto que para temas como el de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) será un proceso cuesta arriba. Ello debido a que, cualquier tipo de proyecto que requiera financiamiento externo, no sería viable por la mala condición financiera de la Autoridad, véase como ejemplo el caso de la incineradora Energy Answers. Cualquier proyecto privado cuya contraparte sea el gobierno de Puerto Rico no será viable a menos que el inversionista traiga la totalidad del capital necesario. 

Tenemos que ir a lo más básico de analizar las ventajas competitivas que tenemos, en particular nuestra posición geográfica privilegiada, para anclar una estrategia de crecimiento. La antigua base de Roosevelt Roads tiene el potencial de convertirse en un puerto de transbordo, desde el cual desarrollemos una industria de transportación tan importante como en Holanda. Tenemos que insertarnos en la discusión de la reforma contributiva que gesta la administración del presidente Donald Trump. Este busca devolver a Estados Unidos su capacidad manufacturera y Puerto Rico puede ser un aliado importante porque ya tenemos una base importante de empresas farmacéuticas, electrónicas, y de dispositivos médicos. Esa discusión tiene que ser dirigida por el gobernador quien lógicamente tiene el acceso a los principales protagonistas que estarán confeccionando la reforma. 

En los últimos tiempos hemos visto que los grupos empresariales del país se han convertido en organizaciones irrelevantes, lo único que buscan son alivios e incentivos para sus miembros y no han sido capaces de articular alternativas viables, innovadoras, para desarrollar nuestra competitividad empresarial. ¿Qué nos resta? Proteger las organizaciones de vanguardia como el Fideicomiso de las Ciencias, fortalecer la Universidad de Puerto Rico para reenfocarla en sus áreas de competencia: ingeniería, medicina y ciencias naturales. 

Otra área donde el gobierno federal va a enfocarse es en la infraestructura y tenemos que identificar proyectos claves que ayuden a mejorar nuestracompetitividad. En particular sacarle el mayor provecho al aeropuerto Borinquén, cuya empresa ancla, Lufthansa, tiene que usarse para desarrollar negocios complementarios con sentido de urgencia.

Hay que exigirle a la Junta de Supervisión Fiscal que se mueva hacia el área del desarrollo de nuestra economía , contrate empresas de clase mundial para preparar una estrategia innovadora, y reconozca como dijo el estratega del entonces candidato Bill Clinton : "It’s the economy, stupid".

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