José A. González Taboada

Tribuna Invitada

Por José A. González Taboada
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It’s Transparency, Stupid

En la campaña presidencial de 1992, en la que George Bush, padre, buscaba la reelección, Bill Clinton utilizó como estribillo de campaña la frase “It’s the economy, stupid”, tratando (exitosamente) de que la elección de 1992 girara alrededor de la economía. Aunque la economía de Puerto Rico está casi en ruinas, el problema que atiendo en esta columna tiene que ver con la transparencia.   

La democracia se tiene que practicar abiertamente y ante la mirada de todos para que sea realmente efectiva. Así debemos enseñarlo los educadores desde los grados elementales hasta la universidad. El gobierno es algo que nos concierne a todos y nos merecemos estar enterados desde el comienzo de cada proceso hasta la culminación de este. En otras palabras, para que se le pueda llamar democracia, tiene que haber transparencia. 

El diccionario Webster define la palabra “transparency” y da el siguiente ejemplo de su uso: “There needs to be more transparency in the way the government operates.” Transparencia es precisamente lo que no ha habido en el Puerto Rico de los últimos 50 años. Las emisiones de deuda se han negociado a espaldas del pueblo. La mal llamada deuda extraconstitucional se incurrió sin el conocimiento del pueblo y el fruto de ese árbol ponzoñoso, Cofina, también se ha negociado la restructuración de su deuda en total oscuridad.  

La falta de transparencia se ha extendido también a los nombramientos de alta importancia en el país. A través de los años hemos visto cómo se negocian los nombramientos en la judicatura. En los pasados 45 días nos ha dado vergüenza ajena el modelo nada transparente de gobernar por parte del exgobernador Ricardo Rosselló y de su camarilla. 

Y luego de la salida del gobernador volvieron las negociaciones en cuartos oscuros para buscar su sustituto. Por un lado, el liderato legislativo celebra la decisión del Tribunal Supremo que sacó de La Fortaleza a Pedro Pierluisi. Por otro lado, sin embargo, comienzan inmediatamente a maquinar para remover de su puesto a la nueva gobernadora y colocar allí, y en otros puestos importantes, a los mismos que nos han gobernado con ausencia total de transparencia.     

Puerto Rico no necesita a Jenniffer González en La Fortaleza. Quien la necesita es el liderato desacreditado del Partido Nuevo Progresista para mantener sus garras en el poder y, sobre todo, en el presupuesto. Ese liderato espera que González acelere el recibo de los fondos federales para comenzar a gastarlos. Por supuesto, con ausencia total de transparencia.  

El principal partido de oposición arrastra consigo una carga igual de pesada de falta de transparencia. El gobierno, bajo ambos partidos, ha violado la Constitución reiteradamente, balanceando el presupuesto con deuda y sobrepasando el límite constitucional de la deuda. Todo esto mientras se engañaba al pueblo haciéndole creer que vivíamos una era de prosperidad.  

Confucio hablaba del arte de gobernar y de la necesidad de que el gobernante sea virtuoso. No hay virtud mayor en el gobierno que la transparencia. Eduquemos a niños, adolescentes y jóvenes adultos para que siempre obren con transparencia.

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