Hiram Sánchez Martínez

Punto de vista

Por Hiram Sánchez Martínez
💬 0

Jensen no quiere un jurado para su caso

¿Por jurado o por tribunal de derecho?, es en la mayoría de los casos una pregunta crucial a la que se enfrenta el acusado en consulta con su abogado. Y si se trata de un juicio en un caso notorio por los hechos cubiertos en prensa, radio, televisión y en las redes sociales, entonces, al decir del pueblo, se torna en la pregunta de los 64,000 chavitos. ¿Y a qué debemos la importancia de poder contestar adecuadamente la pregunta?

En un caso en que solo esté en juego una sentencia de cárcel con derecho a probatoria, el riesgo de elegir erróneamente entre las opciones de jurado o de tribunal de derecho (juez o jueza) no es tan terrible, pues aun ante un fallo de culpabilidad el acusado no necesariamente termina preso. En cambio, en aquellos casos en los que no hay derecho a probatoria, como es el de Jensen Medina Cardona por el delito de asesinato y por infracciones a la Ley de Armas, el costo de tal error es la pérdida absoluta de la libertad. Entonces, qué criterios suelen tomar en cuenta los abogados al momento de aconsejarle a sus clientes una u otra opción.

Entendamos que el juicio por jurado es un derecho constitucional que viene desde la época de Juan Sin Tierra en la Carta Magna de Inglaterra (1215). La idea es que no sea el rey, en nuestro caso hoy día el Estado, quien decida sobre la culpabilidad de sus ciudadanos, sino que sea un grupo de sus pares, es decir, de otros ciudadanos legos, sin preparación formal alguna en las leyes que aplican al caso, quienes tomen esa decisión. La teoría es que los ciudadanos comunes y corrientes pueden “entender” mejor la conducta humana, mientras que los jueces lo que entienden es el Derecho estricto, con apego a la letra de la ley, y sin asomo de “sentimientos” que flexibilicen la aplicación de la ley a las circunstancias del caso.

Por tratarse de un derecho que solo puede ser renunciado por el acusado y no por su abogado, al darse su renuncia el juez o jueza debe asegurarse de que se trata de una decisión libre de imposiciones, de coacciones; que se trata de una renuncia voluntaria, ponderada e inteligentemente hecha. El abogado solo está para asesorar y recomendar, no para decidir por su cliente.

Para hacer su recomendación, los abogados toman en consideración varios factores. Para empezar, se fijan en quién es el juez o jueza que verá su caso. Entre los abogados de defensa hay jueces con reputación de ser “muy estrictos”, “severos”, “inflexibles” (o, como dicen algunos, “pro fiscal”). A veces, sin el juez tener esa reputación, los abogados lo perciben pusilánime (falto de valor para tomar una decisión impopular). Si el caso está en la sala de uno de esos jueces la tendencia es a no renunciar al jurado. Si, por el contrario, la percepción que se tiene del juez o jueza es que “las canta como las ve”, o que sería más susceptible de creer una teoría específica de defensa con mayor facilidad que un jurado, la renuncia a este se vuelve más probable.

Por otro lado, los abogados también deben evaluar cuán “lastimado” está su caso en la opinión pública, pues es precisamente de donde habrán de venir los candidatos a jurado. Si el abogado sospecha que será imposible garantizarle a su cliente un juicio justo ante un jurado imparcial, la decisión de ver el caso por tribunal de derecho (ante un juez o jueza) se torna más probable. 

Es evidente que el caso de Jensen ha desatado, al igual que el del niño Lorenzo, un interés mediático abrumador. Así ha explicado el abogado de Jensen su decisión de renunciar a su derecho a juicio por jurado. Y tiene razón. Este ha recibido una cobertura de las de mayor intensidad en años recientes. Es entendible que eso debió pesar mucho en el ánimo de Jensen y sus abogados al decidir que no quiere un jurado para su caso.


Otras columnas de Hiram Sánchez Martínez

jueves, 26 de marzo de 2020

El otro virus

A veces me parece que estamos tan ofuscados con las medidas para frenar el contagio del COVID-19, que se nos olvidan las mujeres en desgracia, chocando continuamente con su pareja maltratadora en esos espacios cerrados, afirma el licenciado Hiram Sánchez

jueves, 12 de marzo de 2020

Cuarentenas, aislamientos y derechos civiles

Si a un ciudadano se le privara de su libertad para sometérsele a una “cuarentena” o “aislamiento” contra su voluntad, puede presentar ante cualquier juez una petición de hábeas corpus, dice Hiram Sánchez Martínez

domingo, 8 de marzo de 2020

Un brazo roto sin importancia

El sistema de administración de la justicia tiene que ser más sensible. En casos de violencia machista el problema se agrava porque la mujer maltratada o agredida tiene que soportar las dificultades de un sistema que no siempre le ha ofrecido un trato justo, escribe el licenciado Hiram Sánchez

💬Ver 0 comentarios