Vilma Calderón

Punto de Vista

Por Vilma Calderón
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Joker: boleto a la reflexión social

Joker es una película extraordinaria, pero, sobre todo, es la provocación e interpelación a la inevitable y profunda reflexión social. A cada persona le impactará de forma distinta, pero todos de un modo u otro, quedaremos atrapados en el personaje de Arthur, un guasón que siempre llevaremos apretado en el corazón.

Cada uno quedará sin posibilidades de escapar del análisis social al que hemos sido invitados con la compra del boleto. En mi caso, y con los distintos sombreros que me acompañan como profesional de la salud y estudiosa de la conducta, he aceptado esa cruda y directa invitación de adentrarme en los planteamientos que aborda este filme. 

La película se desarrolla en una Ciudad Gótica asfixiada por la desigualdad y el caos social, ejemplificando muy bien las muchas ciudades “góticas” que por décadas hemos construido y que hoy se reflejan en Puerto Rico, Estados Unidos, América Latina u otros países.

El personaje de Arthur Fleck es protagonizado por Joaquín Phoenix en una magistral actuación. El actor logra un personaje que se mete en la mente y en el corazón de cada espectador mostrándole cómo, por momentos podemos dejar aflorar tiernos actos de nobleza, pero también, empujados por la misma sociedad, mostramos la peor cara, cuando no hay máscaras que la pueda cubrir. De esta forma, vemos cómo Arthur, de víctima pasa a ser victimario, pero también de villano pasa a ser un héroe que inspira a la gente que con una “ligera locura” en la que la mayoría vive atrapada, y decide luchar en contra de los males sociales.

Entre los muchos temas que aborda, y que muy bien se pueden generar educativas tertulias, está el abuso sexual a menores y el maltrato infantil por parte de una madre que posiblemente también fue víctima del maltrato, que además sufre de adicciones y problemas psicológicos, quedando en evidencia la continuidad del ciclo generacional de esos males, cuando no se ofrece ayuda profesional.

Además, aborda el “bullying”, que a muchas personas agobia, así como los esfuerzos por lidiar contra ese acoso. Asimismo, trae la atención de asuntos como la explotación laboral, la desigualdad social, la falta de servicios de salud mental, junto al poco compromiso de algunos de esos profesionales (que en ocasiones también son ellos víctimas del sistema), y el uso y el abuso de fármacos para el tratamiento de las enfermedades mentales junto a la paradoja de la falta de acceso en otros momentos.

No falta la crítica a los medios de comunicación, a los programas de “entretenimiento”, al abuso del poder de ricos o personas de influencia y la falta de compromiso y visión de políticos, quienes con su demagogia construyen una sociedad enferma, que en momentos de lucidez y cordura se rebela en un reclamo de justicia.

En una oración, Joker presenta un payaso de profesión, imposibilitado de sonreír, atrapado en múltiples experiencias dedolor que han tatuado la tristeza en cada poro de su cuerpo. Por eso, trata de sobrevivir entre la cordura y locura, rodeado de una humanidad ausente de empatía, mutilada en sus estructuras y órganos más vitales como los ámbitos políticos, económicos y sociales, lo que lleva a enfermar a su propia gente y termina aniquilando el cuerpo, la mente y los sueños de muchos, principalmente de los más frágiles y vulnerables.






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