Bernardo Pilatti

Punto de vista

Por Bernardo Pilatti
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José Pedraza se juega su legado

José Pedraza es un púgil de alta calidad técnica, es rápido, tiene talento boxístico, un buen palmarés (26-2, 13 KOs) y ha sido campeón en dos divisiones de dos organismos diferentes: FIB y OMB (130 y 135 libras). Pedraza se ha ganado el respeto y su lugar en la historia, la estadística manda. Pero, en boxeo, ni respeto ni lugar en la historia son suficientes en el libro de oro de un campeón. El legado cuenta tanto o más que los números, los cinturones y el buen recuerdo en la memoria colectiva. 

Los verdaderos legados son aquellos construidos con el dominio real en una división. A Sniper le está faltando ese golpe de autoridad. Que no lo tuvo en 130 libras por la forma en que perdió su título ante Gervonta Davis, ni lo tuvo en 135 libras donde simplemente encontró en su camino a un fenómeno como Vasiliy Lomachenko. Fueron las únicas derrotas en su palmarés, que significaron dos títulos perdidos, un terrible recuento de los daños. Más allá que ante Lomachenko se vio una notoria evolución boxística. Hay púgiles que cuando suben de división van perdiendo potencialidades y con otros sucede lo contrario. ¿Será que Pedraza está entre los últimos? No tenemos certeza de ello, pero sí sabemos que al dos veces campeón mundial le urge que su crecimiento físico sea también su crecimiento boxístico en los superligeros.

A pocos días aterrizar en su nuevo peso, el próximo sábado 14 de septiembre, las 140 libras parecen ser ese ‘no hay dos sin tres’ y puede verse de dos maneras: la última o la primera oportunidad. 

De eso se trata el tamaño del desafío que tiene por delante Pedraza en una cartelera, en cierta forma histórica, para un público mayor del habitual y en Las Vegas, la capital mundial del boxeo.

Ganar no es una opción, en este caso es una obligación. Sus condiciones le permiten aun ilusionarse con hacer historia de la buena en el boxeo. Pero, como ya fuera apuntado, ser campeón no siempre alcanza para edificar un legado. Hay otros impactos en la carrera de un monarca para entronizarlo en la memoria colectiva.

A Sniper le está faltando ese golpe de efecto que no consiguió en las 130 ni tampoco en las 135, ¿lo logrará en las 140? Pues, depende de su empeño, depende de la respuesta de sus condiciones físicas, depende de su naturaleza biológica (¿mejorará o empeorará su pegada?) y dependerá del rival, del examinador de turno; José Chon Zepeda.

Por cierto, no le trajeron una perita en dulce ni tampoco le fueron a buscar un rival de esos a modo que ni bien pisaron la lona su primera mirada es al lugar en que imaginan se caerán al primer madrazo. 

Zepeda es un buen rival, un excelente oponente y Sniper deberá pelearlo con todos sus motores encendidos.

Lo primero que uno imagina, cuando trata de visualizar a estos dos frente a frente es una afirmación contundente, ‘será una gran pelea’ la que ellos van a protagonizar.

Zepeda es zurdo, inteligente, con mucho poder y precisión en la pegada, con experiencia en el primer nivel y peleando en un peso en el que se siente habituado, por más que Chon ya lo ha hecho por encima de las 150 libras, incluso.

Los dos van motivados a esta pelea por lo que una victoria puede significar en su futuro y sus dimensiones físicas son exactamente iguales, por lo cual no hay ventajas en ese rubro. La guardia zurda de Zepeda podría ser el mayor problema de Pedraza, cuyas dos derrotas fueron, precisamente, ante zurdos (Gervonta y Lomachenko).

Sin embargo, la velocidad, el manejo de sus desplazamientos por todo el ring y en especial el volumen de golpeo, compensarían las desventajas por el lado de Sniper. A ello sumemos la posibilidad de que Zepeda se deba esforzar para cumplir con el peso, algo que de ocurrir minaría en parte sus facultades.

En la teoría de la especulación previa los mejores argumentos caen para el lado del puertorriqueño. Si Pedraza trabajó su campamento sin la presión de mantenerse bajo un límite de tonelaje, si esa misma libertad le permitió dedicarse de lleno a mejorar su poder de golpeo sin perder la velocidad, debería ganar esta pelea. Si bien son dos rivales inteligentes, el intelecto boxístico de Pedraza es superior al de Zepeda y ello deberá notarse en dos aspectos asociados: el plan de pelea y su disciplina para cumplirlo. Si a sus condiciones técnicas logra introducirle mejoras naturales de la subida de peso, debería vencer esta pelea.

Si así fuera, estaríamos en el comienzo de un nuevo camino en su carrera, tal vez el que escriba la verdadera historia de su legado. Por lo contrario, si lo viéramos sucumbir ante Zepeda, se habrá escrito la página final de su historia. Sin importar lo que venga después, a su legado le faltara la mejor parte.

Por eso, esta pelea del 14 de septiembre es algo más que el debut en una tercera división. Es el ahora o nunca. Y eso nos da garantías que Sniper va a una guerra sin cuartel, que, por cierto, la vamos a disfrutar.

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