Brayan J. Sánchez Rivera

Tribuna Invitada

Por Brayan J. Sánchez Rivera
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Juego de tronos en Guaynabo

La elección especial para ocupar la vacante en la alcaldía de Guaynabo ha cautivado a aquellos que observamos de cerca los procesos políticos. Y es que los sucesos que llevaron a la salida del exalcalde Héctor O’Neill quebraron el carácter municipal de esta elección, convirtiéndola en una de interés nacional.

Guaynabo representa un importante bastión para el Partido Nuevo Progresista. En su interior hay quienes ven en esa cabeza de playa un importante enclave político a conquistar. Se trata de un municipio dominado por el PNP desde hace casi 40 años, de los cuales los últimos 24 han sido bajo Héctor O’Neill.

Un presupuesto de $138,000,000, de los cuales $42,000,000 van dirigidos a pagar la nómina de 2,400 empleados. En términos electorales, es un municipio que provee buena parte de los votos de la Palma. Fue el municipio que puso a Pedro Pierluisi a 10,000 votos de Ricardo Rosselló en la primaria del PNP. En fin, un botín de guerra desde la óptica político-partidista que ha generado una guerra intestina entre facciones dentro de la palma.

Por un lado, aquellos que responden a Ricardo Rosselló y, por el otro, aquellos que responden a Thomas Rivera Schatz. Ambos grupos saben que su futuro político se verá potenciado si cuentan con la estructura política y los recursos de un municipio como Guaynabo.

Para Carmelo Ríos, quien comenzó su campaña poco tiempo después de la renuncia de O’Neill, el escenario ideal es una elección concentrada en la estructura municipal. El proceso plebiscitario sirvió para reclutar y aceitar su ejército electoral. ¿Qué podía salir mal? Cuenta con la bendición y la estructura política del antiguo monarca. Sin embargo, su estrategia no contó con que el país seguiría mirando hacia Guaynabo luego de la renuncia de O’Neill.

Por su parte, Ángel Pérez, quien representó el Precinto 7 de Guaynabo, perdió el favor del exalcalde cuando comenzó a despuntar como su posible sucesor. Esto desembocó en una violenta primaria en 2012 que lo llevó a ser desbancado por 269 votos en un proceso plagado por acusaciones de fraude.

Pérez sabe de lo que es capaz la maquinaria de Guaynabo, por lo que sus opciones de triunfo descansan en captar la atención de electores estadistas fuera de la misma. Su mensaje es sencillo: “Un voto por Carmelo es un voto por que continúen los estilos de O’Neill.” Este mensaje encontró eco en los que continuaban indignados por los deplorables actos del exalcalde y recordaban las desafortunadas expresiones machistas de Ríos en 2013, cuando aseguró que no había espacio para las mujeres en la legislatura ya que su rol era en el hogar.

Conscientes del daño ocasionado por dicho mensaje, la campaña de Ríos se ha dedicado a minar la figura de Pérez reviviendo un escándalo de hostigamiento sexual que ocurrió entre dos de sus empleados hace más de 10 años.

A solo horas de que abran los colegios, todo se reduce a un ejercicio de movilización. Si la participación electoral es baja, Ríos habrá de conquistar el trono azul en Guaynabo. Por el contrario, si Pérez logra mantener su momentum a pesar del lodo lanzado por la campaña de Ríos, será este quien lo ocupará. ¡El trono aguarda por su nuevo monarca!

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