Benjamín Morales

El Catalejo

Por Benjamín Morales
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Jugada nada loca el ataque a Siria

Donald Trump ordenó un severo ataque con misiles a Siria que causó un terremoto en el panorama político internacional. La acción militar, tomada por el presidente estadounidense y que a instancias de su hija y asesora Ivanka, ha colocado al gobierno ruso a la defensiva, lo cual era buscado con ansias por la Casa Blanca.

¿Por qué atacar a Siria? ¿Por qué meterse en un problema con los rusos, si ya tienen a los chinos rabiosos con el tema de Corea del Norte?

Pues sepa que las razones esenciales para la lluvia de cohetes a una base militar siria poco tienen que ver con el uso de armas químicas registrado en Ibid, donde murieron sobre 80 personas, muchas de ellas niños.

La decisión fundamental para este ataque se centra en la necesidad que tenía la administración Trump de alejarse de sus vínculos rusos y despistar momentáneamente a la opinión pública de un hecho que es innegable: importantes allegados al Presidente tuvieron vínculos cuestionables con Rusia durante la campaña electoral. Y enfatizo en el término “cuestionables” para no incurrir en imputación alguna de ilegalidad.

El ataque químico dio a Estados Unidos la salida que buscaba para desviar el peligroso rumbo que lleva la investigación en el Congreso y el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de los lazos de la campaña de Trump con Rusia. Desde entonces, el tema ha sido relegado sustancialmente del debate político, lo cual permitirá a la Casa Blanca reagruparse y ganar tiempo para deshacerse de un escándalo que tiene visos de poder poner en la cárcel a más de una persona.

Este aborrecible ataque con gas sarín huele mal, no sólo de manera literal, sino también figurada. Me está altamente sospechoso que ocurriera justo cuando el gobierno sirio atraviesa su más fructífera campaña militar en contra de la oposición y las facciones terroristas que operan dentro del país. ¿Por qué exponerse a un ataque estadounidense cuando están ganando la guerra?

Sin minimizar lo horrendo del uso de estas armas, lo cierto es que en estrategia militar no tiene ningún sentido que se haya tomado semejante decisión. ¿Serán tan idiotas en el gobierno sirio? ¿Será cierto lo que dicen los sirios y los rusos de que fueron los grupos extremistas islámicos? ¿Será correcto lo que sostienen algunos genios de las teorías de conspiración de que todo se trata de una acción concertada entre Estados Unidos y Rusia?

Esta última pregunta puede sonar descabellada, pero confieso que no la descarto del todo. Si la investigación sobre la conexión entre Trump y Rusia sigue su camino, la inteligencia rusa podría acabar recibiendo un enorme golpe, con varios de sus agentes secretos más cotizados saliendo quemados a la luz pública. Mientras, para los colaboradores del presidente estadounidense lo menos que podrían recibir, si se prueba el vínculo, es una acusación de traición.

Conviene, por lo tanto,romper el matrimonio de una manera creíble para todo el mundo y retomar la relación cuando las aguas se calmen. Siria, por lo tanto, no es tan valiosa como la protección de los propios intereses de las dos potencias más grandes del mundo.

¿Explotará la tercera guerra mundial? Claro que no. Eso sí, Vladimir Putin no se quedará dado y, por aquello de ser más creíbles, devolverá la bofetada. No le extrañe que algún avión estadounidense sea “derribado por accidente” en los próximos meses.

Entonces, este ataque a Siria no ha sido una movida para nada loca del equipo de Trump. Se jugaron bien la carta y el giro en la discusión sobre Rusia ha cambiado, pues se le ha dado pan y circo a la opinión pública estadounidense, esa que disfruta de hundirse en la tontería y dejar pasar la sustancia.

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