Dustin A. Shultz

Tribuna Invitada

Por Dustin A. Shultz
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Juntos levantaremos a Puerto Rico

Cuando llegué a la isla a tomar comando de las fuerzas de la Reserva del Ejército en Puerto Rico e Islas Vírgenes en la primera semana de septiembre de 2017, encontré una isla verde, hermosa, llena de una magia especial que me fascinó. Sin duda, rápidamente entendí porque a Puerto Rico le llaman la Isla del Encanto.

Poco después llegaron los huracanes Irma y María. Al sobrevolar en helicóptero la isla luego del ciclón María, en unión a líderes de la Guardia Nacional y del Ejército activo, fui testigo de la gran devastación. Se me destrozó el corazón al ver árboles sin hojas, derrumbes, viviendas dañadas y las carreteras intransitables. Parecía otro lugar.

Sin embargo, no me tomó mucho tiempo en reconocer que el espíritu boricua es noble, fuerte, y persistente. Cada día después del huracán, consistentemente he sido testigo del gran corazón y espíritu de lucha de los puertorriqueños. Estas fortalezas son claramente visibles en los soldados asignados a este comando, quienes son también los hijos e hijas de Borinquen.

Aun cuando muchos de nuestros soldados fueron también afectados por el huracán, no solo se encargaron de cuidar y proteger sus familias, sino que también dijeron presente para servir a la comunidad puertorriqueña en general. Hoy tenemos sobre 2,500 hombres y mujeres de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico activados, sirviendo en uniforme en cada esquina de esta bendita tierra.

Así, nuestros soldados están abriendo caminos hacia la montaña en Yauco, Lares y Maricao, facilitando que lleguen suministros a esas remotas áreas. Otros miembros del comando purifican agua en el lago Guajataca y en Canóvanas, ofreciendo miles de galones de agua potable a las comunidades. También en la represa de Guajataca, miembros de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico, asisten al Cuerpo de Ingenieros para reforzar el embalse y ayudar a salvar miles de vidas en el área. No podemos dejar de mencionar a nuestras tropas quienes han llevado cientos de miles de botellas de agua y comidas a través de la cordillera. También es importante destacar a los soldados que han provisto facilidades de ducha y lavandería a refugiados.

Estos hombres y mujeres en uniforme dan lo mejor de sí al servicio de la isla cuando más se necesita. Con su esfuerzo incansable, con cada botella de agua, con cada kilómetro de vía que se abre, estos soldados logran pequeñas victorias día a día a través de la isla y nos dan esperanza.

No hay duda de que nos falta mucho camino por recorrer. Sin embargo, en apoyo al Gobierno de Puerto Rico y a FEMA, estamos moviéndonos en la dirección correcta. Juntos, levantaremos a Puerto Rico.

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