Gustavo Vélez

Tribuna Invitada

Por Gustavo Vélez
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Justicia para maestros y policías

La gran depresión en la que está inmerso Puerto Rico desde el 2006 ha comenzado a pasarnos una costosa factura social. La ola criminal con la que ha comenzado el 2019, es indicativo de profundos problemas estructurales que ningún gobierno ha querido atender. El colapso económico ha acelerado los niveles de desigualdad socioeconómica, que a su vez es terreno fértil para el crimen y las conductas delictivas.

Claramente, lo que estamos viviendo hoy, no es culpa del gobierno de turno, toda vez que, durante los últimos cuarenta años, administración tras administración, se ha evitado atender desde la raíz los problemas económicos y sociales, que están reventando en estos momentos. Lo que si es responsabilidad de lo que está hoy en el poder, es iniciar la toma de decisiones valientes y comenzar a construir soluciones de largo plazo, no pensando en el costo para el próximo ciclo electoral.

Por decisiones valientes y radicales, me refiero en primer lugar, a colocar el sistema de educación pública como la máxima prioridad del gobierno. Eso implica despolitizar el departamento de educación, reenfocar los recursos fiscales hacia el salón de clases, invitar al sector privado a colaborar con las escuelas y hacer justicia salarial a los maestros.

Lo que me parece inamisible y vergonzoso, es que el salario de entrada de un maestro en la escuela pública sea de $1,916 mensuales, lo que equivale a $23,000 anuales. El salario promedio de un maestro en el sistema público en los Estados Unidos es de 58,553, aunque hay 36 estados por debajo de esa media salarial.

Si queremos tener maestros motivados y comprometido con su misión educativa hay que comenzar a pagar buenos salarios y darle las herramientas que los maestros necesitan. La quiebra del sistema de pensiones de los maestros, tendrá un fuerte impacto en el magisterio, y todavía no hay una propuesta en la mesa.

Priorizar recursos fiscales

Mientras se logra articular un proyecto educativo y económico que permita revertir el deterior social que experimenta la isla, urge buscar alternativas inmediatas y de ahí la importancia de atender los problemas fiscales de la Policía.

A corto plazo, hay que proveer recursos los policías, que son los que están la línea de fuego dándole frente a los criminales, que se están apoderando de las calles. La Policía lleva años en serios problemas de toda índole, pero con la crisis fiscal, la situación se ha empeorado. La falta de equipo, atrasos en el pago de horas extras, bajos salarios, y el colapso de las pensiones, ahora agrava la situación que enfrentan la fuerza policiaca.

La abrumadora ola criminal toma de sorpresa a un cuerpo policiaco desgastado y desmoralizado. Tengo muchos amigos policías, dialogo con ellos, y las historias de lo que están pasando son de horror.

A corto plazo, urge dotar a la Policía de los recursos que necesitan para atender parte del problema. Mientras en los Estados Unidos, el salario promedio de un policía es de $55,170 anuales, en Puerto Rico el salario de entrada es de $31,200 anuales. En la isla no solo ganan menos dinero, sino que la incidencia criminal es mayor.

Para honrar los aumentos salariales aquí propuesta sería ideal que el gobierno comience a recortar en otras áreas no esenciales como la Comisión Estatal de Elecciones donde se botan anualmente sobre $30 millones.

También pueden cortar contratos de publicidad y de otros servicios no esenciales, y dirigirlo a las verdaderas prioridades, que con la educación y la seguridad. La crisis requiere de valentía y determinación para enfocar los recursos a donde están las necesidades apremiantes de nuestro pueblo.

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