Sandra Román

Punto de Vista

Por Sandra Román
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Justicia salubrista para miembros de asociaciones

En la unión está la fuerza: por eso muchos profesionales eligen unirse y formar asociaciones para fortalecer sus industrias y defender sus intereses comunes. Las asociaciones profesionales desempeñan un rol vital en la economía de Puerto Rico al educar al público en general sobre cuestiones relevantes que competen a su industria, y al proporcionar a los miembros apoyo y educación. 

Más allá de la protección de los estándares de una industria, las asociaciones profesionales también pueden ofrecer a sus miembros beneficios adicionales. Aprovechando las economías de escala, pueden proporcionar tarifas competitivas para una multitud de servicios, incluyendo el área importante del plan de salud.

En el caso de los planes de salud, individuos y las pequeñas empresas solían beneficiarse de tener el riesgo de un seguro de salud unido a lo que la industria llama un “pool”. El precio de la cubierta podría ser menor en este acuerdo de “pool”, en lugar de que cada miembro del grupo comprara un seguro individualmente. Además, como grupo, tenían el apalancamiento para negociar mejores beneficios.

En 2011, como resultado de la Reforma de Salud federal, las asociaciones quedaron excluidas de ser consideradas como grupos por las aseguradoras. Posteriormente, y gracias a la Ley 43 de Puerto Rico de 2018, esto fue corregido: el Código de Seguros Puerto Rico una vez más permitió que las compañías de seguros consideraran a los miembros de una asociación como grupos (según el tamaño de la organización), en lugar de evaluarlos como empresas o miembros. Sin embargo, -y aquí está el dilema - no garantiza que las empresas de servicios deban proporcionar tarifas a cualquier asociación que lo solicite. Las aseguradoras tienen la discreción de aceptar o rechazar un riesgo de cualquier individuo o grupo.

Al diseñar un beneficio para los miembros de una asociación, como el plan médico, es necesario utilizar la creatividad y el conocimiento de la industria. Desde la selección del plan, hasta la aseguradora, cada elemento de la ecuación debe ser cuidadosamente considerado.

Hoy día, hay muchas organizaciones en Puerto Rico que reúnen a profesionales o miembros de la misma industria que no proporcionan un plan médico grupal. Sus miembros, normalmente de organizaciones pequeñas o medianas, no tienen más remedio que comprar planes de salud individuales a precios exorbitantes. Esto pone en peligro la salud de las personas o sacrifica los limitados recursos de la empresa. Muchos empresarios individuales han optado por la alternativa peligrosa de no tener un plan de salud.

La Ley 43 fue un cambio en la dirección correcta. Pero en mi opinión, no es suficiente. El Código de Seguros de Puerto Rico debe ser modificado para invalidar las reglas típicamente conocidas como “los metálicos” que fijan las tarifas basadas en la edad solamente.  Estas reglas son discriminatorias y no están alineadascon la realidad de la salud de la persona. Los grupos deben ser revisados para que el riesgo actuarial esté basado en la utilización del grupo, en lugar de basarse estrictamente en la edad o el tamaño del grupo.

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