Brenda Torres Barreto

Punto de Vista

Por Brenda Torres Barreto
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Karen y su llamado a la acción

La tormenta tropical Karen es otra alerta más sobre la necesidad de estar preparados. Es una señal para el ciudadano, y también una señal para el gobierno de Puerto Rico y los municipios.

La alerta nos dirige al checklist de cosas que tenemos que tener listas. En la lista personal aparece el plan de emergencia familiar y con abastos suficientes de agua, alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad. En la lista del gobierno se encuentran llevar a cabo los desganches, limpiar las alcantarillas, liberar de escombros a las quebradas, evaluar el estado de los embalses, así como obtener el estatus de los fondos federales para fortalecer áreas vulnerables.

Para cada una de estas partes, ciudadano y gobierno, se requiere de colaboración y diligencia incansable. No cabe duda de que estamos vulnerables. Por lo tanto, es hora de tomar cada una de las alertas que nos provee la naturaleza como oportunidad para lograr estar al día y a tono con nuestra realidad de isla caribeña.  

Contamos con entidades no-gubernamentales y de base comunitaria preparándose y aportando a la recuperación. Si de algo sirvió María fue para hacer valer este sector y fortalecerlo.  Por lo tanto, nos conviene identificar cuáles organizaciones operan en o cerca de su comunidad, así como comercios y empresas a los que puedan pedir apoyo técnico o con recursos.

Ahora bien, estas organizaciones no deben operar independientes de usted como ciudadano. Por bien intencionadas que sean sus iniciativas, puede que estas no necesariamente estén a tono con sus prioridades ni con sus necesidades. Por lo tanto, al conocer sobre el desarrollo de planes de mitigación y de planes de resiliencia, únase a los mismos. Estos esfuerzos no son iniciativas de la entidad que las coordine, sino esfuerzos colaborativos para brindar fortaleza, seguridad y resiliencia en sus comunidades. 

Aproveche esta oportunidad para adentrarse en lo que es el funcionamiento de las ciudades, sus vecindarios y su casa. Familiarícense con la infraestructura gris -alcantarillados, puentes, carreteras- y con la infraestructura verde, que son los recursos naturales -árboles, quebradas. Esto les permitirá dirigir esfuerzos y saber cómo protegerse.

Si viven cerca de un río o quebrada, visítenla y verifiquen que no haya escombros. De haber escombros, avísenle a su gobierno municipal o formen brigadas de limpieza. Les recomiendo que hagan lo mismo con las alcantarillas y cunetas. Si viven en zonas propensas a deslizamientos, oriéntense sobre la vegetación que mejor los evita. Muchos derrumbes se producen por la deforestación, que erosiona y empeora las escorrentías.

La conciencia hacia la preparación ante eventos atmosféricos ha cobrado mayor fuerza; sin embargo, no podemos bajar la guardia. Debemos retomar el tema desde la plataforma en que confiemos; ya sea en iglesias, centros resilientes, centros de refugio, o a través de sus juntas vecinales. La alerta que nos trae la tormenta Karen nos lleva a pensar que aún nos queda un mundo por hacer para salir del estado de vulnerabilidad en que nos encontramos. Con el esfuerzo de cada uno de ustedes podremos alcanzar este nivel de resiliencia con el cual soñamos.

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