Joel Acevedo

Tribuna Invitada

Por Joel Acevedo
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La adaptación en la crisis

La alerta que prepara tu cuerpo y mente te alcanzó antes de la preparación, la resistencia al evento inesperado ya es parte de tu presente y con una actitud valiente enfrentas la situación llegando a emitir grandes cantidades de energía, comprometiendo tus músculos, mente y emociones. La situación pasó dejando grandes oportunidades de recuperación y reconstrucción. Ya no estás alerta, no tienes que resistir, solo el agotamiento es parte de tu momento, llegando a reflejar moretones físicos y emocionales causados por el evento. Lo peor, la vida continúa y de tu trabajo, con el que sustentas tu familia, te informan que ya reanudaron las labores y tienes que reportarte.

Esta es la realidad que muchos puertorriqueños vivimos en los pasados meses, un huracán categoría extrema dejando los peores estragos que hemos experimentado, sobre todo, las consecuencias a nivel emocional. Muchos de los trabajadores en Puerto Rico han tenido que regresar a sus labores y responsabilidades diarias sin haberse tomado un respiro, incluso, sin haber terminado de recuperarse del embate del huracán. Hoy muchos están en sus áreas de trabajo cumpliendo con sus funciones, pero sus mentes están en otro lado. Algunos no tuvieron el tiempo ni siquiera de llorar. Otros experimentan un estrés post traumático cada vez que llovizna porque les recuerda aquel evento tan reciente. 

Cabe destacar que la adaptabilidad a estar sin los servicios básicos como agua, luz y para muchos, las comunicaciones, se dificulta. Decíamos que nuestros hijos no se iban a poder adaptar a estar sin luz e internet, pero hemos descubierto que ellos se han adaptado muy bien y nosotros no. Todos estos factores nos arrastran al fenómeno llamado “Burnout” (quemazón) que no es nada más ni nada menos que un desgaste físico, emocional y mental producto de esas etapas del estrés (alarma, resistencia y agotamiento) que no hemos podido manejar y mucho menos procesar adecuadamente. La productividad en el trabajo muestra una merma en nuestro rendimiento provocado por ese desgaste ya que nuestro enfoque está descalibrado mirando a muchas partes a la vez. Mientras trabajamos, nuestras mentes están recordando el evento y preocupadas por las necesidades.

Si bien es cierto que muchos patronos han tenido la flexibilidad y humanidad de ayudar a sus empleados, incluso, proveyéndole generadores a algunos de ellos, la realidad es que la necesidad más grande que tienen es poder procesar todo el evento, recargar energías y lograr nuevamente la autorregulación emocional con la que contaban.

Es importante que esa ayuda vaya dirigida a que el individuo se restablezca emocional, física y mentalmente para que, a su vez, los otros dos elementos de la pirámide (familia y trabajo) se regulen.  Dicho proceso permitirá que el empleado mejore su rendimiento en el área de trabajo.

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