Luis B. Méndez

Tribuna Invitada

Por Luis B. Méndez
💬 0

La Alabama y los Estados Unidos de Roy Moore

Roy Moore -fanático, racista y, a todas luces, pederasta- a caballo y camino a votar por sí mismo para el cargo de senador por el estado de Alabama, burla el compás moral de toda una nación. Si bien su derrota ante el demócrata Doug Jones el pasado 12 de diciembre es esperanzadora, el mero hecho de que entre Roy Moore y Doug Jones se produjera una tan reñida contienda electoral pone en evidencia la fragilidad moral de Alabama y los Estados Unidos.

Hablar sobre los principios morales y éticos por los cuales se rige un país, en el abstracto, no está de moda. No sé si alguna vez, salvo en la antigua Grecia, lo estuvo. De valores solo se habla de pasada, ligeramente, y a quien trae el tema con frecuencia se le ignora, o se le evita. De hecho, los propios medios solo recurren a hablarlo cuando resulta rentable, y grandes nombres como Trump o, en este caso, Moore, adornan los titulares de las primicias que publican. De ahí, que gran parte de una nación pueda encontrarse en un estado de ignorancia moral y ética tan total y desgarrador.

Sospecho que el corolario de lo anterior -y, a la vez, una posible explicación para lo reñido de la contienda entre Roy Moore y Doug Jones- es que existe una correlación entre la ignorancia moral y ética de una sociedad y la facilidad con que se le manipula. Solo así logro concebir que el Partido Republicano de los Estados Unidos, autoproclamado refugio de los verdaderos cristianos en ese país, haya logrado que sus seguidores se babeen por un pedófilo. La celeridad con la que el partidismo político es capaz de incidir sobre las posturas éticas y morales de sus seguidores -que, presumo, deberían ser lo más privado y preciado de un individuo- es síntoma de una sociedad que no se aferra con seriedad a los ideales que promueve. Y esa falta de seriedad, de coherencia, por llamarlo de otra forma, seguramente es síntoma de malestares peores.

Tal vez, donde antes existían árbitros éticos y morales todopoderosos, como la Iglesia, que justificaban con el castigo de Dios sus designios, ahora ha surgido un vacío de poder. Ese vacío de poder, donde buscábamos la orientación ética y moral que ahora carecemos, han venido a llenarlo los partidos políticos. Los partidos políticos se han vuelto nuestra religión o, al menos, los medidores de nuestras conciencias. Sus credos se han vuelto nuestro credo. Solo así logro entender que el Partido Republicano exima de culpabilidad a Roy Moore y la gran mayoría de sus seguidores lo acepte sin hacer nada al respecto. Surreal, por lo sublime.

Decía José Ortega y Gasset que con la moral corregíamos los errores de nuestros instintos, y que, con el amor, los de nuestra moral. Ese mismo José Ortega y Gasset, mientras celebraba la democracia como norma política, advertía que la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y la costumbre, era el más peligroso morbo que podía padecer una sociedad. En esta democracia de partidos políticos que buscan comprar, o adormecer, las conciencias de sus seguidores, es preciso buscar nuevos árbitros éticos y morales.

Me atrevo a decir que la responsabilidad recae en los medios, como historiadores de nuestro presente. Es la prensa quien debe profundizar en los temas que nosotros, sus consumidores, a diario evitamos. Y es la prensa quien debe desenmascarar y descubrir a quienes, por salvaguardar una institución político partidista, burlan la fibra moral de un pueblo. Para esto, claro está, no pueden ser los medios cómplices y facilitadores de la retórica que perpetúa a los Roy Moore del mundo en el poder, sino la incesante voz y conciencia colectiva de quienes los rechazan.

Otras columnas de Luis B. Méndez

sábado, 16 de diciembre de 2017

La Alabama y los Estados Unidos de Roy Moore

El abogado Luis B. Méndez del Nido declara que la reñida contienda entre Moore y Jones evidencia la fragilidad moral de Alabama y los Estados Unidos

💬Ver 0 comentarios