José Bernardo Negrón Torres

Tribuna Invitada

Por José Bernardo Negrón Torres
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La ambulancia nunca llegó

Eileen llevaba más de 24 horas postrada en cama con un intenso dolor de espalda que le impedía moverse. La falta de conexión teléfonica le impidió comunicarse con su hermana hasta que esta fue a visitarla después del paso de María.

Mientras Melissa narraba lo ocurrido, aun no podía salir de su asombro al recordar que el Hospital Pavía en Yauco, a donde fue en busca de ayuda, no hubiese tenido ni una sola ambulancia disponible para movilizar a su hermana de solo de 48 años.

Sin embargo, tuvo la suerte de encontrarse con unos paramédicos que tras reiteradas súplicas accedieron a acudir en la noche a la residencia con una ambulancia.

No obstante, la ambulancia nunca llegó.

Ante la incertidumbre, Melissa tomó un plan alterno y con la ayuda de un vecino llegaron hasta el Hospital de la Concepción en San Germán. Una vez en el hospital, su hermana comenzó a quejarse de falta de sensación en las piernas. Tras varias examinaciones y pruebas diagnósticas, le pusieron medicación para controlar el dolor y le comunicaron que le iban a dar el alta. Su caso no era una emergencia, sino una lesión en los nervios la cual debía ser evaluada por su médico primario.

Pasadas 24 horas, Eileen murió. En su certificado de defunción se puede leer “cardiopatía isquémica…”, aunque debería decir “falta de competencia del sistema sanitario post-huracán”. La realidad es que María ha dejado de manifiesto que nuestro sistema sanitario es un fracaso, lo era antes del huracán y lo sigue siendo después. Aunque muchos prefieran negar la realidad, esto es noticia de periódico de ayer. A través del tiempo muchos profesionales sanitarios han alzado la voz en alerta y aportado datos que constantemente son ignorados; un buen ejemplo son las columnas del médico Ibrahim Pérez en este periódico.

Eileen buscó ayuda y no la consiguió y estoy seguro que debe haber muchos casos parecidos que no saldrán a la luz. En situaciones como esta es cuando uno se pregunta, ¿dónde están los líderes sanitarios asignados por el gobierno? ¿por qué el secretario de salud, Rafael Rodríguez, no ha tenido el protagonismo que amerita? Al menos la epidemióloga del estado, Brenda Rivera, ha dado la cara ante algunos medios para hablar sobre la leptospirosis. Y no, no me he confundido; sé muy bien que la epidemióloga del estado es Carmen Deseda, pero es que según la página web del Departamento de Salud la epidemióloga del estado sigue siendo Brenda Rivera. Si el Departamento de Salud no ha sido capaz de actualizar una información tan básica ¿cómo se supone que confiemos en que están recopilando los datos necesarios para manejar un evento como este?

A pesar de esto, el huracán también nos ha mostrado la otra cara de la moneda y es que hemos visto como muchos profesionales sanitarios se han unido de manera voluntaria para atender a los necesitados y ayudar a paliar el sufrimiento de los que han sido abandonados por el gobierno. Un ejemplo es elgrupo de Salubristas por Puerto Rico compuesto por una gran diversidad de profesionales sanitarios. Dentro de sus limitaciones, este grupo se moviliza para brindar servicios sanitarios y socioeducativos todos los fines de semana y de manera gratuita a diferentes zonas afectadas de la isla.

A fin de cuentas, el problema nunca ha sido el personal sanitario, sino el sistema que los (des)cobija. Es momento de que haya un cambio en el sistema de salud tal y como lo conocemos. No obstante, esta noche volveré a la cama con una gran duda, ¿dónde está el Secretario de Salud?

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