Carl Soderberg

Tribuna Invitada

Por Carl Soderberg
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La amenaza de especies invasoras

La Organización de las Naciones Unidas estableció en el 2015 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que no son otra cosa que una agenda ambiental y social mundial que debe lograrse para el 2030.

El ODS #14 requiere que protejamos el ecosistema marino y el ODS#15 requiere que protejamos el ecosistema terrestre. En ambos casos se establece una meta de controlar las especies invasoras dañinas.

Aquí en Puerto Rico debemos tomar muy en serio esa directriz porque hace rato que las especies invasoras están acabando con nuestro medioambiente. Pero, peor aún, algunas representan una seria amenaza para nosotros, los seres humanos.

Podría decirse que las primeras especies invasoras fueron las ratas y los ratones, traídos de Europa por los conquistadores, al final del siglo XV, y ya sabemos las enfermedades que transmiten estos animales.

Alrededor del 1870, los ingleses importaron al Caribe desde India otra especie extranjera, la mangosta, para controlar a las ratas. La mangosta de propagó por todas las Antillas. El único problema es que las ratas pululan en la noche y las mangostas durante el día. Además, perdimos toda esperanza del control de los roedores, después que las mangostas probaron a los pollos. La mangosta es una amenaza para los humanos porque transmite la rabia. En estos días, en Levittown han ocurrido muchos avistamientos de mangostas, tras iniciarse la remoción de vegetación próxima a los lagos de esa comunidad, que están sedimentados.

Otra especie introducida fue el caimán. Alegan que caimanes pequeños se vendían en “pet shops” entre la década de 1950 y principios de 1960. Tan pronto crecían, los dueños los soltaban en la quebrada más cercana. Los caimanes de la Laguna Tortuguero, sin embargo, fueron colocados con toda intención por ciertas personas convencidas que era necesario incorporar el caimán a nuestro ecosistema. No obstante, el caimán también es una amenaza directa a nosotros. Hace un tiempo, vi un reportaje de televisión sobre un caimán caminando por una acera en Carolina. No hace mucho otro reportaje mostró a un caimán en una playa a la que acude mucha gente en Vega Baja. Cada vez que se inunda el barrio Naranjo de Vega Baja, vemos caimanes nadando alrededor de las casas, como buitres pendientes a sus presas. El rector de la Universidad Metropolitana me informó que frecuentemente ven caimanes en el Río Piedras, que discurre entre esa universidad y el Jardín Botánico. Además, se han observado caimanes en la Laguna San José, entre otros cuerpos de agua. Un encuentro cercano del tercer tipo con un caimán ya es inevitable.

Que no se nos olviden los monos. Unos se escaparon de la Isla Magueyes, en La Parguera, y otros de unas instalaciones en Sabana Seca. Los monos acaban con los nidos de nuestras aves, muchas de ellas en peligro de extinción. Se ha informado en la prensa que estos monos se utilizaron para desarrollar vacunas o medicinas contra enfermedades como el VIH/SIDA. Enel suroeste, los monos causan estragos en la agricultura. En esta zona van en manadas y son agresivos. Atacan a los agricultores cuando estos intentaban espantarlos. Se imaginan una mordida de un simio infectado por alguna enfermedad.

En otra oportunidad le informaré de plantas invasivas que, no solo trastornan a nuestro ambiente sino que son perjudiciales para los seres humanos.

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