Leo Aldridge

Punto de Vista

Por Leo Aldridge
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¿La “base” partidista todavía es determinante?

Cualquiera que sigue la política puertorriqueña ha escuchado el término una y mil veces: “la base”. Se trata de las personas de carne y hueso que están comprometidas con una estructura política y trabajan afirmativamente a favor de esa colectividad. Las razones varían enormemente – puede ser altruismo, afinidad filosófica, o por avanzar su carrera o sus posibilidades de empleo – pero están ahí.

Una analogía: en la Iglesia Católica “la base” serían los diáconos y aquellos que comulgan con los dogmas sin cuestionarlos, aceptándolos por fe. Puede ser que se molesten por una u otra decisión, pero conciben la institución como parte fundamental de su identidad. En los partidos, pues, pasa algo similar, aunque todos los políticos con los que hablo coinciden en que esas bases cada vez son menores.

En las primarias de ambos, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD), que se celebrarán en menos de seis semanas, los cinco candidatos apuestan a contar con la consabida base como punto de partida para luego conquistar otras metas electorales. Se toma como un hecho que quien asegure la base tiene la suerte consigo.

La pregunta en pleno 2020 es si esas reglas de siempre – la importancia de los líderes de barrios, los presidentes de precinto no incumbentes, los alcaldes y los legisladores – todavía operan o si ya simplemente no es como antes. La respuesta a esa pregunta, probablemente, la veremos contestada el 9 de agosto luego de que lleguen los resultados de la primaria PNP.

No parece haber duda de que Pedro Pierluisi cuenta con la base PNP. Tiene el apoyo de 40 de los 45 presidentes que no son alcaldes. De los que sí son alcaldes, cuenta con 30 de los 33. En el Senado, 12 de los 19 están con él y tres se han pronunciado neutrales. En la Cámara, su bastión más fuerte, tiene consigo a 30 de 33 representantes. Y Pierluisi afirma que los líderes de los 1,550 barrios están mayoritariamente con él.

¿Pero será eso suficiente?

La gobernadora Wanda Vázquez está convencida de que no lo es y que ya los tiempos cambiaron. Además, apuesta a que muchos dieron su palabra a favor de Pierluisi y ahora se arrepienten, pero no se atreven a echar hacia atrás. De cualquier forma, aunque digan que lo apoyan, no están haciendo nada para resaltar la figura de Pierluisi.

La base, históricamente, es la que ha movilizado a los barrios y comunidades para que salgan a votar. Pero ahí está la clave. No es solo tener el apoyo verbalizado. Es que en efecto movilicen el 9 de agosto y el 3 de noviembre para llevar gente a las urnas. Si no mueven masas, de nada vale ese apoyo político

Todavía las bases de los partidos son importantes. Pero ya no son decisivas. Ese cambio gradual y paulatino se debe a varios factores. En primer lugar, los hombres fuertes de partido antes seocupaban del corazón de rollo de sus tribus. Carlos Romero Barceló y Rafael Hernández Colón sacaban de sus ajetreadas agendas para confundirse con la gente de abajo que los apoyaba políticamente. Hasta se lo disfrutaban. Eso ya no se da tanto.

En segundo lugar, y precisamente por la falta de afecto y cariño constante, muchos líderes de barrio sienten que los aspirantes a altos puestos solo los llaman para pedirles favores y trabajo político, que simplemente los usan y, cuando uno se siente utilizado, se desencanta y toma distancia. En tercer lugar, escasean los empleos gubernamentales que se intercambiaban por el trabajo de una campaña política. 

La merma en la base del PNP – que sigue siendo la mayor en Puerto Rico – se evidencia con los números de las últimas tres primarias a la gobernación que ha celebrado esa colectividad. En el 2003, entre Carlos Pesquera y Pedro Rosselló, votaron aproximadamente 726,000 penepés. A la de Rosselló contra Luis Fortuño en 2008 acudieron cerca de 778,000 novoprogresistas. Pero en 2016, entre Ricardo Rosselló y Pierluisi, apenas fueron 468,000.

Las bases de los partidos todavía existen y son importantes en términos electorales. Lo que resta por ver es si todavía tienen la fuerza de determinar el curso de una primaria. Pierluisi espera que sí. Wanda apuesta a que no.


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