Rafael Torrech San Inocencio

Punto de vista

Por Rafael Torrech San Inocencio
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La burocracia como arma contra la reconstrucción

Si las instrucciones no son claras y las explicaciones y órdenes no son confiadas, la falta es del general. Sun Tzu – “El arte de la guerra” (Siglo V, a.C.).

A todos les agobia la burocracia. Aunque la vemos como resultado irremediable del gigantismo gubernamental, la burocracia también puede ser una estrategia deliberada. En el caso de la reconstrucción del país, se perfila como un arma para entorpecer el acceso a los fondos y así validar los prejuicios del presidente Trump sobre nuestra incompetencia gubernamental.

Según el gobierno federal, Puerto Rico es una jurisdicción de alto riesgo en el manejo de sus fondos. Eso nos lo buscamos por la larga sucesión de acusados y convictos de corrupción en los pasados veinte años, y por señalamientos, mal uso y devoluciones de fondos adjudicados. Es cierto que hay un riesgo en la gerencia de los fondos federales en Puerto Rico, pero no estamos solos en eso.

No fueron puertorriqueños los acusados por un gigantesco fraude de $1.9 billones por contrataciones ilegales con una firma foránea. Fue una alta oficial de FEMA y sus socios. No fue una agencia local la que permitió bajo su supervisión un aparente desfalco de $50 millones en contratos a dos firmas foráneas. No, fue el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos. Es posible que algunos ejecutivos del sistema eléctrico se hicieran de la vista larga en ambos casos, pero ellos no son los acusados. El que tenga ausencia de pecado que tire la primera piedra.

Al menos cinco personas han estado a cargo de FEMA en Puerto Rico. Como resultado, las agencias estatales, municipios y organizaciones sin fines de lucro han tenido que responder a cambiantes requisitos, sistemas y procedimientos instituidos por cada uno de ellos. Bregar con FEMA se ha convertido en una proverbial Torre de Babel. Las quejas se repiten: información entregada en un formato, que desaparece, o que se descarta porque se crea un nuevo método o formato. FEMA estornuda y a Puerto Rico le da pulmonía. Es sencillo declarar borrón y cuenta nueva, pero ¿quién asume todo el trabajo perdido? Y los reembolsos se alejan en el horizonte como el mítico oro al final de un arcoíris cada vez más remoto.

A los ojos del mundo, Puerto Rico aparenta ser incapaz de cumplir con los procedimientos. Posiblemente somos parcialmente responsables -el huracán no vino con un manual de instrucciones para desastres- pero el problema mayor son los arbitrarios, inconsistentes e inciertos procedimientos que nos son requeridos.  Veamos tres ejemplos, entre muchos otros:

Primero: la segunda remesa de CDBG-DR sigue detenida, después de firmada y de al menos dos regaños congresionales. Esperamos a que  HUD precise su reglamento y nombre un monitor. Pero a otros territorios víctimas de desastres no les han sido requeridos o ya cuentan con ellos.  

Segundo: las vitales obras permanentes bajoel Programa de Asistencia Pública siguen detenidas esperando que FEMA apruebe sus estimados de costos. Aunque están listos, FEMA sigue añadiendo exigencias para aprobarlos. La burocracia de FEMA es responsable. Ni siquiera los llamados “proyectos pequeños” parecen fluir. Y 26 meses más tarde, la mayoría de los alcaldes aún esperan reembolsos por gastos de emergencia y remoción de escombros que debieron haberse saldado hace más de un año.

Tercero: es lógico que para mitigar aquello que no se ha dañado (Sección 404) hay que primero mitigar lo que se dañó (Sección 406). Solo se evitará la pérdida de vida y propiedad en desastres futuros. La mitigación de lo dañado (406) sigue atascada en los estimados de costos; y aún así FEMA empuja la mitigación de lo no dañado (404) sin el beneficio de un proceso de mitigación lógico y guiado por planes actualizados. Pero parece que la culpa es nuestra. 

¿No capta el patrón? Parecería que un Puerto Rico “corrupto e inepto” carece de capacidad de manejar sus fondos de reconstrucción. ¿Dónde escuchamos esto hace tiempo por primera vez? Por supuesto, en un tweet del presidente Trump.  

Hagamos nuestra parte. Apoyemos la eliminación del procedimiento 428 para los estimados de costos fijos solicitada por la Sra. Gobernadora. Aunque inicialmente se nos ofreció un método ágil de expeditar la reconstrucción, la burocracia de FEMA ha logrado el efecto contrario. Este es el primer paso, pero hay muchos otros.

En esencia, no es fortuito que una madeja de procedimientos y complicaciones burocráticas emerjan como un arma deliberada para retrasar y escatimar los fondos de reconstrucción que legalmente nos corresponden. Ya lo dijo Sun Tzu hace 25 siglos: la culpa no es de la burocracia, sino del general a cargo de ella; del que la permite y la fomenta para validar una profecía auto-ejecutada producto de sus propios prejuicios.


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