Ángel R. Fernández

Tribuna Invitada

Por Ángel R. Fernández
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La caída de la AEE

Para el año 2006 comenzó la caída de La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). La Junta de Gobierno se autoconvocaba a reuniones diarias. El promedio de reuniones era de cinco ó seis por día, a $800 cada reunión, promediando $4,000 y $4,800 por compareciente diarios. Esto sucedió durante los meses de agosto a octubre de 2006, totalizando $86,000 sin resultados alentadores y positivos para la corporación pública. Los resultados fueron desfalco económico.

Para noviembre de ese mismo año, el presidente de la Junta de Gobierno de la AEE se proclamó director Ejecutivo de la corporación, con un sueldo de $103,000 anuales, ocupando el cargo de presidente de la Junta de Gobierno. Entonces, se mencionó que se pagaban $97 millones anuales en horas extras al colectivo obrero. Se reclamaba reclutar 2,000 empleados para minimizar el pago de horas extras, pero la gerencia no aceptaba tal reclutamiento.

Poco a poco comenzó el deterioro de las plantas generatrices y surgieron los apagones, que detenían el desarrollo commercial e industrial, etc. Entonces, aparecen las emisiones de bonos. Del 2000 al 2004 se emiten bonos que ascienden a $2,773,985,000. Su uso sería para mejoras al sistema eléctrico, construcción, gastos extras, reservas y pago de préstamos. De 2005 al 2008 se emiten bonos por $3,247,739,167. Su destino y motivos, para mejoras y pago de intereses, gastos legales de la emisión etc. La emisión de bonos del 2009 al 2012 alcanzó la cifra de $4,570,863,462. Se usó para pagar al Banco de Desarrollo, reservas, pago de deuda y al fondo de construcción. Del año 2013 al 2015 se emitieron bonos por $673,145,000.

Se concluye cuestionar la administración y supervisión de la inversión estas emisiones de bonos. Se crea una emergencia por el estado de deterioro de las plantas generatrices de enegía eléctrica. ¿Por que esta situación?

Pasamos a las subastas de veinte proyectos de construcción para mejoras al sistemas eléctrico de las plantas generatrices y subestaciones en diferentes pueblos de Puerto Rico. Estos pueblos son San Juan, Carolina, Bayamón, Caguas, Ponce, Mayagüez y Arecibo. Los proyectos fueron estimados en $94,061,169 y gastados $113,574,641.00, para 125% la inflación.

Algunos ejemplos de gastos incluyen el proyecto 16515 por $15,592,087.00, aumentado a $21,733,319 para una inflación de 139.39%. El proyecto 8581, en Bayamón, por $18,225,000 aumentó a $25,048,043 para una inflación de 140.18%. El más sospechoso de los proyecto fue el 786, en Arecibo. En origen era por $2,485,197 aumentando a $3,309,174. Para ese proyecto se adquirió equipo y no se completo la construcción.

Todo lo anterior demuestra la mala administración y supervisión.  ¿Dónde estabán los auditores e ingenieros consultores que permitieron este descalabro económico? En resumen, la trayectoria de esta negligente supervisión ha creado la situación de emergencia en la AEE. Ahora, la situación a quien único perjudica es a los clientes que fielmente pagamos la factura. Por cuanto y en tanto urge rescatar la corporación en la que la actual condición de las instalaciones se definen como chatarras.

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