José Yamil Montañez Agosto

Punto de Vista

Por José Yamil Montañez Agosto
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La caja de la masculinidad

El caso de la menor de 13 años que resultó con quemaduras letales producto de un ataque perpetrado por su exnovio debe llevarnos a reflexionar sobre efectos negativos de la desigualdad de género, la pobreza y la precarización de servicios sociales.

Las situaciones de violencia tienen su raíz en la estructura social patriarcal, que promueve relaciones desiguales. Conviene recordar que la construcción de la masculinidad se produce a través de procesos de socialización en la familia, la iglesia, la comunidad y la escuela. Además, es pertinente evaluar qué verdaderamente significa ser hombre y cuánto pesan las expectativas ligadas a lo considerado masculino.

Para responder algunas de estas preguntas, la organización Promundo creó una herramienta llamada “caja de la masculinidad”. Alude al conjunto de creencias transmitidas por las familias y otros componentes de la sociedad que presionan a los varones para que se comporten de cierta manera.

Esas presiones, entre otras cosas, le exigen valerse por sí mismo, sin pedir ayuda, ceñirse a roles rígidos, ser heterosexuales y resolver conflictos con la agresión. Según el estudio, los hombres que están “dentro de la caja” interiorizan en mayor grado presiones que comunican mensajes como “un chico que no confronta una provocación física es débil” o “un gay no es ‘un hombre de verdad’”.

Para explorar los efectos de esas expectativas, creencias y roles de género, Promundo investigó en EE.UU., México y Reino Unido. El estudio encontró que los efectos de la caja de la masculinidad en los hombres jóvenes son severos. La mayoría de los que se adhieren a esas reglas tiene más probabilidad de arriesgar su salud y bienestar, resistirse a buscar ayuda, sufrir depresión y hasta considerar el suicidio.

El estudio determinó que hombres sujetos a estas normas son más propensos a usar violencia verbal, virtual o física contra otros y están más inclinados a acosar sexualmente a la mujer. Ademas, tienen tendencia mayor a involucrarse en comportamientos de alto riesgo.

Los resultados del estudio deben examinarse a la luz de la situación en Puerto Rico, donde en ocho de cada 10 suicidios la víctima es un hombre y donde los varones constituyen el 80% de los agresores en casos de violencia de género. Además, cifras de la Policía evidencian que son las principales víctimas de homicidios. Solo en 2017, 96% de las personas asesinadas fueron hombres.


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