David Bernier

Punto de vista

Por David Bernier
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La campaña que me toca

Texto completo del mensaje en las redes sociales con el que David Bernier anunció que no aspirará a la gobernación en el 2020 y explicó las razones de su decisión

En el año 2015, la historia me señaló inequívocamente como candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático. No había dudas, me tocaba aspirar. Aunque políticamente los vientos soplaban en contra, mi deber era asumir aquella gigante responsabilidad, y así lo hice. Sin escatimar ni medir riesgos, junto a mi familia, hice todo lo que pude para convertirme en gobernador, pero faltaron votos.

Fue, sin embargo, un gran honor que más de 600,000 personas, de todas las ideologías, me brindaran su confianza. Terminada la jornada electoral, me tocó comenzar nuevamente mi vida profesional. Tenía que encontrar la forma de sostener a mi familia. Sin quejas, reproches, ni peticiones para nadie, levanté con mucho sacrificio una práctica profesional que hoy me permite ganarme la vida de forma digna. Me alejé de la vida y el debate público, no por falta de interés, sino por un asunto de responsabilidad y subsistencia.

En un momento, durante los pasados tres años, descarté de manera absoluta cualquier posibilidad de candidatura política, pero, poco a poco, las circunstancias me fueron obligando a repensar todo. Así lo hice, dándome una nueva oportunidad de considerar regresar a la vida pública, aspirando a la gobernación. Ganas no me faltan, pues he dedicado mi vida entera a servirle a mi país y hoy, luego de triunfos, derrotas, desilusiones, alegrías y tristezas, me siento más preparado que nunca. 

Pero las ganas y la preparación no son suficientes para una decisión como esta. Hace falta que la misma sea compatible con tu realidad de vida, sobre todo con la familiar. La pregunta que me he hecho una y otra vez durante los pasados meses es: ¿puedo servirle a la patria aspirando a la gobernación sin incumplir con mi deber primario con la familia? He perdido noches tratando de conciliar ambas responsabilidades, pero resultó imposible. En este momento, una candidatura a la gobernación lastimaría severamente a mi familia. 

Siempre he estado dispuesto a servirle a mi país, independiente de las circunstancias. Pero en esta ocasión es diferente, pues mis actos colocarán el mayor de los sacrificios en terceros: mi esposa y mis hijos. Sobre mí, que venga lo que sea, si es por servirle al país siempre valdrá la pena. Pero sería muy egoísta de mi parte colocar una carga tan pesada sobre dos niños y una madre que, por la naturaleza de su trabajo, vería tronchado su crecimiento profesional.

El hambre de reivindicación me llama, también el sentido de responsabilidad con la patria, pero el deber primario de cuidar y defender a mi familia se impone. Nunca he abandonado las causas en las que creo y nunca lo haré. Las traslado conmigo a los espacios donde la vida me coloca. Con el mismo sentido patriótico que servía en el gobierno, cuidaré de mi familia y atenderé a mis pacientes. A la patria también se le sirve desde el cumplimiento ciudadano del deber. 

Siempre hay un margen de duda, a la hora de tomar este tipo de decisiones. A lo mejor me arrepiento o me equivoco, pero será a favor de mis hijos y mi familia. Más adelante, solo Dios sabe, pero hoy la campaña que me toca correr es la de mi familia.

Esperando la comprensión de quienes con amor y esperanza me han expresado su respaldo. Siempre les estaré agradecido.


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