Emilio Pantojas García

Punto de vista

Por Emilio Pantojas García
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La candidata Lúgaro

El 20 de marzo de 2015 publiqué en este rotativo un artículo titulado “El fenómeno Lúgaro” (El Nuevo Día, p. 66). Argumentaba entonces que el anuncio de la joven Alexandra Lúgaro, sin experiencia ni trayectoria política, solo podía compararse a un fenómeno. Esto es “una manifestación que se hace presente a la consciencia de un sujeto y aparece como objeto de su percepción” (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). Esta caracterización se me ocurrió luego de escuchar a un hombre mayor que esperaba largamente su turno en una clínica externa de Centro Médico expresar su frustración con el gobierno afirmando con gran indignación y convicción que “vendría un líder guerrero que acabaría con el abuso”. El anuncio de Lúgaro como candidata independiente a la gobernación entonces coincidía con los reclamos del hombre tornado en profeta, salvo por el género del líder. 

Todos, incluyéndome, pensamos que su candidatura sería, como todas las anteriores, efímera. En Puerto Rico no hay tradición de candidatos/as independientes fuertes y aun los candidatos con maquinarias políticas, como Roberto Sánchez Vilella y su Partido del Pueblo, y Hernán Padilla y su partido Renovación Puertorriqueña no lograron ganar elecciones y desaparecieron. Se esperaba que Lúgaro tuviera una participación marginal y efímera, y desapareciera. 

Inesperadamente, Lúgaro obtuvo la friolera de 175,831 votos, 11.13% de los votos emitidos. En San Juan obtuvo 19,307, 12.7% de los votos para gobernador/a. De hecho, el margen de victoria de la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín fue de 13,154, por lo cual se aduce que el voto de Lúgaro fue decisivo para su victoria, ya que ella endosó a la alcaldesa. 

Ayer la licenciada Lúgaro anunció su aspiración a candidata a gobernadora por el Movimiento Victoria Ciudadana. Contrario a lo previsto no se desvaneció, sino que se afirmó como figura pública y voz de liderato en el país. Su proceso de maduración política la ha llevado a una importante alianza entre grupos y líderes políticos, comunitarios y de organizaciones no gubernamentales que se presentará como la única alternativa nueva en las elecciones de 2020. 

Algunos dicen que la licenciada Lúgaro se ha desgastado, que su imagen ya no es la de una nueva cara. Que sus posturas son muy controversiales, es feminista, atea y favorece la legalización de la marihuana. Los críticos tienen razón, Lúgaro no es una cara nueva, no es el “fenómeno Lúgaro”, es una líder con una trayectoria exitosa. Sí, también es cierto que es controversial en sus posturas. Pero su verticalidad y transparencia la hacen atractiva a decenas de miles de jóvenes y de otras personas cansadas de la demagogia y la falta de transparencia de los políticos de carrera que se le enfrentarán desde los partidos tradicionales. Los que la critican no son los que votarán por ella. Ni siquiera son los que ella quiere que voten por ella. Para esos están los candidatos reciclados de la partidocracia. 

La elección de 2020 promete ser interesante. Será la primera, desde 1968, cuando ganó el PNP, que presente un partido nuevo, con nuevos estilos de liderato y nuevas alternativas de gobernanza. Será entonces que podremos corroborar si la licenciada Lúgaro era un mero fenómeno o se ha convertido en una lideresa política de nuevo cuño. 

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