José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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La capacidad física e intelectual detrás del autismo

La actividad física debidamente planificada y aplicada a base de un programa estructurado, sin dudas, tendrá una influencia positiva sobre la salud y el desarrollo de niños y niñas diagnosticados con autismo.

Siendo fundamental la importancia del movimiento corporal, las habilidades motoras desde la formación del infante y su desarrollo músculo-esqueletal, un programa diseñado de manera multidisciplinaria es totalmente necesario. Tal programa debe incluir secciones de terapia ocupacional, fisioterapia

—según la necesidad— evaluaciones fisiológicas, un plan con prescripción específica de actividad física y, no menos importante, un plan nutricional específico de acuerdo a una evaluación con un profesional experto.

El autismo es un trastorno neurológico del desarrollo el cual se manifiesta en los primeros tres años de vida y que puede persistir a lo largo del ciclo de vida.

Presenta síntomas que pueden ser desde leves a crónicos. Algunos pueden ser: 

• Poca o ninguna tolerancia a algunos sonidos o ruidos.

• Desórdenes sensoriales, por ejemplo, hipersensibilidad.

• Desarrollo motor lento.

• Dificultad para comunicarse.

• Problemas de balance y coordinación.

• Estrabismo, lo cual dificulta la coordinación visual y motora (Se corrige mediante operación).

• Dificultad para digerir alimentos.

• Algunos casos presentan dificultad en la interacción social.

• Conductas y patrones repetitivos.

Causas: no es posible determinar una causa única para explicar el origen del TEA (trastorno del espectro del autismo). Existe una explicación genética, así como también la interacción de diversos genes con diferentes factores ambientales. Estos elementos no se encuentran contundentemente identificados. Actualmente se llevan a cabo diversas investigaciones alrededor del mundo con respecto a este diagnóstico. Salvo en algunos casos muy concretos, no hay certeza de medición para detectar si ese orden genético es hereditario o accidental como consecuencia de un evento producido al momento de la fecundación o durante la gestación.

Prevención: en la actualidad resulta virtualmente imposible prevenir su aparición. Sin embargo, un diagnóstico certero a un infante, unido a un entorno familiar comprometido, será el comienzo de muchas cosas positivas. Con la ayuda de los profesionales adecuados, los cambios en cada etapa de desarrollo serán significativos.

En mi experiencia de trabajo, a diario recibo niños, adolescentes y jóvenes. Muchos son atletas, otros buscan recuperar su salud luego de un accidente o lesión. Otros llegan buscando sumar a su equipo multidisciplinario el aspecto de la actividad física por motivo de una patología, o un diagnóstico congénito o accidental.

Tal es el caso del adolescente Jediel Martínez Rosario, de 14 años y con diagnóstico de autismo, hipotonía y desorden sensorial. Desde temprana edad sus padres identificaron características y conductas compatibles con el diagnóstico y han sido bien proactivos con Jediel en cada etapa de su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Su grupo multidisciplinario incluye terapia ocupacional, una psicóloga, un fisiólogo del ejercicio, terapia física y una neuróloga.

El caso de este jovencito es uno muy inspirador al ver cómo el ejercicio, junto a una disciplina deportiva, lo ha ayudado a revertir varias de las sintomatologías antes mencionadas. Ha ganado balance y coordinación ojo-manos y pies. Su fuerza y resistencia han mejorado considerablemente, pero no solamente se ha beneficiado en aspectos físicos, sino también en su autoestima y seguridad. De niño sufría burlas y mofas, desarrollando a la vez tartamudez emocional, pero el deporte del taekwondo cambió su vida.

En estos días, mientras trabajaba con Jediel, era asombroso ver cómo seguía al pie de la letra todos los comandos e instrucciones. Desde patrones de propiocepción, movimientos de motor finos, tendencias específicas de su deporte, ejercicios de agilidad y resistencia, entre otros. El nombre de su diagnóstico pasaba desapercibido entre decenas de atletas y personas que se encontraban en el lugar. Su foco de atención nunca se alteró en el transcurso de una hora y 30 minutos. Amante a las ciencias y matemáticas, Jediel mostró entusiasmo desde el primer segundo de su sesión de entrenamiento.

Es atleta de para-taekwondo y tiene metas muy claras; quiere colocarse el uniforme nacional y representar a Puerto Rico. Además, persigue acompañar el deporte con una carrera universitaria. Una de sus compañeras de entrenamiento lo es Xiomara Robles, una joven hemipléjica quien en el 2019 se convirtió en campeona mundial en Turquía en el para-taekwondo World Cup. Jediel tiene en su mente emularla. ¿Y por qué no?

(El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico [email protected])

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