Juan Negrón Ocasio

Desde la diáspora

Por Juan Negrón Ocasio
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La carreta de la privatización

Antes de la década de 1980, Estados Unidos, Latino América y los países de Europa, nacionalizaron sus empresas, bancos, sistemas de salud, y la educación. Los países comunistas de Europa Occidental tomaron control total de las empresas de los sectores privatizados.

El verdadero inicio de la privatización en Estados Unidos comenzó con la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989). El gobierno federal se encargaba de suministrar el presupuesto de toda la infraestructura de la nación. Llegó Reagan y todo cambió.

La carreta de la privatización tiene varios vagones que es necesario comprender para poder determinar si son fundamentales para el progreso de un país o un sector. Históricamente, la privatización surge como consecuencia de varios factores, y la debacle financiera del gobierno que intenta hacerlo. En el caso de la venta de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), es por los gobiernos que han administrado a Puerto Rico. Sin lugar a dudas, el mundo se ha enterado de que el sistema económico de Puerto Rico colapsó, y no necesariamente a causa del huracán María.

Uno de los vagones, particularmente de un gobierno en crisis fiscal, es disminuir sus actividades y servicios, balancear y aumentar las contribuciones, y disminuir mano de obra de las nóminas públicas. Lo ideal sería, para sus intereses, aumentar servicios eficientes a los “abonados” y “disminuir” sus gastos.

Pero, para poder mejorar los servicios se someten a contratar o vender industrias nacionales productivas abandonadas a empresas privadas. En el caso de Puerto Rico, para este vagón habría muchos cuestionamientos y muchas dudas, dada la realidad política que ha existido. Sin embargo, en estos momentos de incertidumbre, a la mayoría del pueblo puertorriqueño le importa un bledo quién reconstruye el sistema de electricidad, después de cuatro meses hundidos en la desesperación.

Al comienzo de la década de 1990, el fenómeno de la privatización se regó en el mundo como pólvora. Los gobiernos dieron riendas sueltas a la privatización en numerosos sectores desde prisiones, carreteras, hasta sistemas de educación y hospitales.

Para fines de la década de 1980 se calcula que las ventas de empresas alrededor del mundo alcanzaron $185  mil millones. No es coincidencia que al gobierno de Puerto Rico, para esa década, comenzó a caerle el peso de la economía, sin ninguna garantía de generar capital, la eliminación de la Sección 936, y siguiendo la línea de Reagan, comenzó un proceso sistemático de privatización.

Fue entonces que se instituyó la Reforma de Salud. Bajo ese esquema, el abandono de servicios de salud gubernamental fue concedido a compañías privadas de administraciones de seguros médicos.

La “tarjeta de Rosselló” (1993) en teoría fue una ilusión y en la práctica un desastre. Los doctores no recibían sus pagos y dejaron de aceptarla. El gobierno vendió los “…CDT, hospitales municipales y regionales a precios {cómodos}”, (Economía Política de Puerto Rico, Dr. E. Curet Cuevas, coordinador de campaña de Pedro Roselló en 1996). Aparte de los fondos federales que recibe “Mi Salud”, o el Plan de Salud del Gobierno (PSG) ha tenido déficits de hasta $500 millones anuales.

En resumidas cuentas, la privatización en realidad se basa en dar mantenimiento necesario y remodelaciones a los sistemas públicos que el gobierno no está dispuesto a costear. Los servicios y el mantenimiento son una inversión de una empresa, de modo que, esas industrias tendrán la autoridad de hacer los ajustes necesarios y aumentar el costo de sus servicios. En múltiples casos un sector de la población no tendrá los recursos económicos para sufragar los servicios privatizados. El costo del suministro de servicios, como la energía eléctrica, irá en aumento. Por otro lado, tampoco hay garantía de que durante una tormenta los servicios no se interrumpirán.

El vagón de los empleos, contratos, beneficios de salud y retiro es uno de los más afectados en la privatización. En Estados Unidos en los últimos 30 años los gobiernos federales, estatales y locales han privatizado numerosas áreas para balancear sus presupuestos. Para implementar sus planes fiscales han privatizado diferentes áreas, manejo y facilidades deportivas, servicios de transporte, limpieza de escuelas, compañías de electricidad y plomería, recogido de basura, entre otras.

La privatización es la creación de inversionistas que se vende como modelo auténtico y moderno. En realidad llevan años infiltrados en los sistemas capitalistas. La venta que hace el gobierno es ponérselos al público como que serán beneficiados con “servicios eficientes, no obsoletos”. Sin embargo, la privatización trae consigo la disminución de empleos, planes de retiros individuales, y la negación a sindicalizarse.

En síntesis, la decisión definitiva de la privatización comienza antes del gobierno ser electo. Por lo tanto, es un asunto de orígenes políticos y económicos. Cuando los gobiernos ceden los poderes de proveerle servicios sociales y beneficios a la población, esta pierde la fe en las capacidades gubernamentales. Y, una vez se comienza a privatizar las empresas nacionales, el gobierno mismo se vuelve incapaz de revocar los convenios.

Las soluciones reales están en la intervención de un gobierno honesto y eficaz que pueda modernizar las estructuras estatales. Crear empleos y beneficios para la población.

Puerto Rico es un territorio ideal para comenzar un sistema de energía renovable. Las energías renovables son una alternativa más limpia para el ambiente. Están en la naturaleza en cantidad ilimitada y consumidas pueden regenerarse de manera natural. Pero los intereses de hacerlo están controvertibles en una brecha de política y no de servicio a la población.

Las reuniones del gobernador Rosselló con el gobernador Cuomo de Nueva York no fueron en vano. La compañía Con Edison, quien tiene un contrato de reconstrucción de energía eléctrica, es del Estado de Nueva York. Y, no significa que está mal, pero sí, como señalamiento de lo mencionado anteriormente, la privatización tiene que ver con política y economía.

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