Nicolle Rosa Mercado

Punto de vista

Por Nicolle Rosa Mercado
💬 0

La ciencia puertorriqueña en la detección del COVID-19

En las últimas semanas hemos visto cómo se desata la pandemia del  COVID-19. Está demostrado que aquellos lugares que han sido efectivos en el diagnóstico de la enfermedad han logrado identificar la magnitud del contagio y tomar medidas para proteger a sus comunidades más vulnerables.

 Desafortunadamente, Puerto Rico aún no puede realizar pruebas de diagnóstico localmente, sino que depende de enviarlas a Estados Unidos. Al cierre de esta edición, hay  cinco casos de COVID-19 confirmados en el archipiélago. Un caso es de  un paciente que no ha viajado recientemente, lo que sugiere que el virus lleva circulando más tiempo de lo que nos imaginamos. Sin un proceso eficiente de detección,  caminamos a ciegas.

 Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han aprobado que las pruebas de detección para el COVID-19 se lleven a cabo en laboratorios locales. Implementar esta estrategia lo antes posible nos ahorraría tiempo y salvaría vidas. El examen utilizado para detectar el virus SARS-CoV-2, agente causante de la enfermedad COVID-19, consiste en comprobar la presencia del material genético del virus en las muestras recolectadas de los pacientes. Esta reacción es relativamente sencilla y toma solo  horas hacerla utilizando equipo que se puede conseguir en muchos laboratorios de biología molecular del país.

 La comunidad científica puertorriqueña tiene la capacidad de realizar este tipo de pruebas y debe asumir un rol protagónico para agilizar el proceso de detección del COVID-19 y prepararnos para futuros desastres.

 Muchos centros médicos a través del mundo han establecido colaboraciones con laboratorios académicos para aumentar el número de pruebas diagnósticas realizadas. Algunos hasta han desarrollado sus propias pruebas que luego han sido aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). La colaboración entre sectores ha facilitado la detección del virus en pacientes con síntomas y asintomáticos, quienes también pueden propagar la enfermedad. La agilidad y rapidez con las que se  realizan estas pruebas día a día salvarán una gran cantidad de vidas.  

Puerto Rico cuenta con un gran número  de científicos y profesionales de la salud en el sector médico, la industria y la academia, que están comprometidos con el bienestar de nuestra comunidad. Nuestros oficiales gubernamentales deben promover estas  colaboraciones que prometen empoderar a la comunidad científica y minimizar la dependencia de las agencias federales. Más aún, este tipo de colaboraciones puede sentar bases para el manejo de futuras epidemias y crisis. Ante las recientes catástrofes que han abrumado a Puerto Rico en los últimos años ha quedado claro que el país necesita más autonomía científica.

Otras columnas de Nicolle Rosa Mercado

💬Ver 0 comentarios