Mari Mari Narvaéz

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Por Mari Mari Narvaéz
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La costura

“Yo, por la independencia, lo mismo doy un voto que la vida”. Eso decía Domingo Vega, un militante de los más recios y cercanos que tuvo mi padre, Juan Mari Brás, quien siempre me hacía este cuento en época de elecciones para tratar de suavizar mi naturaleza abstencionista.

Este año por poco me convence el Viejo con su anécdota de siempre. No ha sido una dilucidación fácil. Pero no votaré. El sentimiento de absurdo y de ridículo es demasiado violento. Un vértigo realmente. Me da vergüenza ir a votar. No importa cómo lo mire, desde que se aprobó la junta de control fiscal con todos sus poderes extraordinarios y represivos sobre nosotros, estas elecciones debieron impugnarse. Que resolvieran los yanquis allá cómo justificarían ese estado de situación ante el mundo. Acudir a votar es asentir a que tenemos algo que gobernar aquí y eso es una falacia demasiado grande para obviarla.

Los independentistas que aún así deseen votar, ojalá lo hagan por María de Lourdes Santiago, quien han hecho un esfuerzo extraordinario en esta campaña a pesar de las contradicciones irreconciliables. Tienen mi respeto. Sé lo difícil que es para muchos tener que acudir a unas elecciones fraudulentas. Creen que existe una causa mayor para hacerlo. Comprendo su análisis. Aunque mi estómago, mi ira y mi sentido de pudor no me permitan compartirlo.

Que mi abstención se mezcla con la de los que se van a la playa ese día, me reclaman. ¿Y qué? Esa gente está igual de harta que yo. Mi abstención no es mejor que la suya. La crisis les afecta también. La desvinculación política es evidencia del fracaso de esta democracia fatula. Por eso creo que toda abstención es también resistencia. Una resistencia que conocemos muy bien en este país; subrepticia, tal vez con poca articulación política: el pillo de luz, el trabajo informal, los brazos caídos en la oficina de gobierno. Si mi abstención se distingue o no de la otra, poco me importa. Todas y todos le vemos la costura insalvable a estas elecciones. Eso no pasará desapercibido.

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